A FALTA DE MAR, CHORRITOS DEL SILALA

Publicado en Política, Portada

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Publicado en fecha noviembre 26, 2012

Por: Rolando Carvajal.

“El Silala sirve para evadir el tema mar” redondea el  diputado Alex Orozco de la derechista CN. La zigzagueante  trayectoria del gobierno parece darle la razón al combinar una estrategia muiltilateral con juicio ante tribunal internacional y otra bilateral, entre abandonada y no, en el intento de destrabar la agenda de 13 puntos con Chile, quizá esperando el triunfo de Michelle Bachellet el 2014 y el reemplazo del presidente Sebastián Piñera.

A cambio, el régimen boliviano se ha contentado con sólo un 30 % del Silala. En ello también parece darle la razón a Chile, que lo reclama como un río internacional, por lo que le correspondería la mitad del caudal: si el gobierno del presidente Morales considera que no es un río ¿por qué no desvía todo el torrente?

Y si a la larga, se aceptara que es un río, ¿con que derecho se cuestionaría a Chile por el desvío del Lauca hace 50 años?

No hacerlo y contentarse con un tercio (para criar truchas, en principio) significa que no las tiene todas consigo para utilizar la totalidad del caudal aunque sea para embotellar el líquido –y hasta por simple soberanía– aunque el transporte del agua cueste más que su envasado.

Y en el fondo, la demanda marítima se encuentra en aguas muertas sin viento, aunque el plazo constitucional para renegociar los tratados internacionales en favor de un acceso soberano vence en dos años, el 6 de diciembre del 2013. Y Diremar, bien gracias, lo mismo el vicepresidente que con la nueva Constitución tiene injerencia en el tema; y el autor del proyecto de demanda ante tribunal internacional, Víctor Hugo Chávez, pues el canciller ya no sería tan determinante, al menos en temas de mar.

También en diciembre, pero de este año el diferendo entre Chile y Perú por el mar territorial de Arica entra en su etapa decisiva, de alegatos orales ante la Corte de La Haya que decidirá finalmente si el triángulo de 35 mil km reclamado por Perú frente al puerto se queda con uno o con otro.

Sectores de Chile ya anticiparon su resignación, en la eventualidad de que una concesión mínima a peruanos sea mejor (y quede como antecedente de “derrota”)  que entregar una porción significativa a Bolivia… total, si el fallo es que el mar de Arica quede en Perú, entonces el problema será entre peruanos y bolivianos.

“Nuestros gobernantes no sólo deben comprometerse a respetar el fallo, que es lo obvio. Además, debieran hacer docencia ciudadana, para comenzar a desminar las “trancas” del pasado y hacer viable una agenda de futuro”, dijo en junio el experto chileno José Rodríguez Elizondo: “para ese efecto, chilenos y peruanos debiéramos considerar que las oportunidades históricas no son muy frecuentes y, por cierto, nunca son gratuitas”.

Pero en Bolivia, mientras la demanda vuelva del los fondos marinos, lo que al parecer interesa más al régimen es la distracción de la polémica sobre qué porcentaje del Silala se desvía, y si se lo hace con las FFAA, y si en vez de truchas habría que utilizarla en regadío u otras actividades. Y que mejor un desplante presidencial a los potosinos ausentándose de su última fiesta cívica, aunque la balandronada no alcanza para tomar el 100 % del Silala.

Sí tal vez para hurgar las heridas. Luego que el Comité Cívico Potosinista (Comcipo), encabezado por Celestino Condori, observara hace tres años el preacuerdo por el Silala con Chile y exigiera el pago retroactivo de la “deuda histórica” por el uso de las aguas del manantial durante 100 años, el Jefe del Estado impugnó esa posición y calificó “traidores” a los dirigentes aunque Condori aclaró que las observaciones que hizo no fueron negociadas por la cancillería con su homóloga chilena, ni logró superar su interés de tener la mitad.

Para aumentar los rigores, alguna corriente de opinión considera “dogmático” el empecinamiento en que todo el Silala es boliviano; también“un error” que Chile debiera pagar por el siglo de  usufructo de las aguas, debido a que sólo en los años 90 Bolivia y Chile recuperaron la soberanía del acuífero, cada uno en el sector de su territorio.

“Cualquiera sea el volumen que se desvíe, no dejará de afectar al vecino”, observa el analista Demetrio Reynolds. “El anuncio de la porción para las truchas coincide con la propuesta informal chilena (aprovechar mita a mita el caudal), y el vicecanciller -casi al mismo tiempo- informa haberse enviado una carta donde se solicita el retorno a la agenda de los 13 puntos. ¿Qué sentido tiene ese planteamiento?”, cuestiona al afirmar que el Silala no debería estar en ninguna agenda de asuntos pendientes, “craso error” ya cometido.

Y así, Silala aparte, “a medida que han pasado los años, las nuevas propuestas chilenas de solución al problema marítimo boliviano han ido disminuyendo al igual que las expectativas bolivianas, y cada vez Chile ofrece menos a Bolivia y exige mayores condiciones”, recordó también en noviembre el analista Ramiro Prudencio Lizón. ¿Podrá el Presidente dar una nueva patada al tablero, como en marzo del 2011?.

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