“A LA PAZ CON AMOR Y HUMOR”

Publicado en Cultura, Libros

IN 28 LIBRO mencho

Publicado en fecha noviembre 26, 2012

“Mencho” presenta una radiografía humorística de los buenos y malos vecinos que habitan en la sede de Gobierno.

El talento para el dibujo y el buen humor le ayudó a Javier Menchaca Barrera a trazar su camino hacia el éxito. Este potosino, nacido en 1990, tenía inclinaciones artísticas por la pintura de paisajes, pero el humor gráfico también se cruzó en su camino y terminó por seducirlo.
Su trabajo ganó espacios en periódicos potosinos como El Siglo y La Época y en otras publicaciones esporádicas. En La Paz, sus obras aparecieron en las páginas del desaparecido diario católico Presencia, El Extra, La Razón y La Prensa, entre otros.
A lo largo de su carrera ganó varios galardones, entre ellos el Premio Nacional de Periodismo, mención en Caricatura (2005, 2007 y 2008) y el segundo premio “La libertad de expresión en la caricatura” (2009).
Su trayectoria también fue reconocida por el Concejo Municipal de La Paz, que hace poco creó el Fondo Editorial Municipal con el fin de apoyar la producción intelectual de quienes contribuyan a la construcción y difusión del pensamiento paceño.
Fue precisamente este fondo el que impulsó la impresión del libro “A La Paz con amor y humor”, cuyo autor es Menchaca, conocido también como “Mencho”. La obra fue presentada en octubre pasado.
En entrevista con la Revista IN, Menchaca habla del humor social que contiene el libro que gira en torno a un personaje: Nuestra Señora de La Paz, querida por los buenos vecinos y presionada por los malos.
De niño copiaba los dibujos de Condorito y de un personaje llamado Potoquito. Hoy se considera un profesional que rinde examen diario.
¿Cómo nace la idea de publicar este libro?
Se ha gestado hace dos meses y medio, cuando en el Concejo Municipal hicieron un reconocimiento al humor y a su intérprete. Ahí les sugerí realizar esas imágenes que llamaron la atención; son imágenes de humor social.
¿Qué va a encontrar el lector en esas páginas?
Son caricaturas que destacan defectos y virtudes de la gente de La Paz, su idiosincrasia, costumbres, su personalidad… la viveza de los vecinos de las laderas que siempre tienden a criticar a las autoridades y a echarles la culpa por todo. Pero la gente también se equivoca, se aprovecha. En el libro hay una crítica constructiva a esos malos hijos, gente que bloquea, que viene a dinamitar, a provocar estrés, miedo. He trabajado un personaje que se llama Nuestra Señora de La Paz, una dama madura, culta, rebelde, luchadora, vivaz; es el hilo conductor del libro.
¿Qué etiqueta le pondrías a tu trabajo en el libro?
Es de humor social; nada comprometedor políticamente. No son críticas a un partido político ni al Gobierno ni a la oposición. Entonces, en este caso se trata de destacar las necesidades de la ciudad, la idiosincrasia de su gente, sus costumbres…
Dentro del humor gráfico en general, ¿cuáles son las vertientes de tus obras?
He desempeñado mi trabajo desde hace tiempo y me he destacado en humor político. He hecho también humor deportivo y lo sigo haciendo. También he realizado humor erótico, social, negro… de acuerdo a las circunstancias. El humor político hace referencia a los actores políticos, al Gobierno, a las autoridades; se hace crítica, pero con el afán de informar, no sólo por el hecho de criticar lo malo, sino también de enfatizar los buenos actos, la buena gestión.
¿Cómo ves al humor deportivo?
Puedo manifestar las inquietudes que tiene el hincha. Hay mucho de qué hablar psicológicamente, sociológicamente porque hay un comportamiento particular de la gente que desde sus cuatro o cinco años recibe la influencia de sus padres en el deporte. ¿Qué pasa con esto? La persona es más fiel a un equipo de fútbol que a un color político. Es muy particular este comportamiento de fidelidad y lealtad; desde pequeño es Tigre (hincha de The Strongest), lo que no sucede en la política.
¿Y el humor en las redes sociales?
He visto que ha aparecido una legión de humoristas, entre los cuales hay quienes se expresan con chistes; hay miles, pero el humor es más elaborado. Pero lo que llama la atención es el carácter discriminatorio y racista con el que se expresan muchos de ellos. Yo no incurro en esos errores, (porque) me estaría descalificando, ¡con qué autoridad hablaría!
¿El humor negro está venido a menos?
En los días de Halloween y Todos Santos, la gente juega mucho con el humor negro, con la muerte, con el diablo, lo caricaturiza, se ríe de la muerte. Uno de los primeros exponentes fue un mexicano de apellido Posadas, en el siglo XIX, con esto de las calaveras. En la actualidad, el cineasta Tim Burton está de moda porque es un alto exponente del humor negro; sus películas y sus productos llegan a los jóvenes.
¿Cuál es el tipo de humor que llega más a la gente?
El político, porque tendemos a criticar todo, somos disconformes con todo. “El sol moja mucho, la lluvia quema demasiado o las granizadas no son como las de antes…”. Esa disconformidad la vemos a diario, con marchas, manifestaciones, bloqueos…
¿Es fácil o difícil encontrar personajes o situaciones para dibujarlas con humor?
Nuestra sociedad  es caricaturesca, sus contrastes, sus ironías. Te comento una imagen que vi una vez: cerca de mi taller (zona de Miraflores) hay muchas funerarias; en un carril (de la avenida Busch) estaban ensayando los de la entrada folklórica universitaria y en el otro carril había un grupo de dolientes que iban a enterrar a un fallecido. Esos contrastes se ven, esas ironías… En general, en nuestra forma de ser, de hablar o de pensar,  nuestra sociedad es caricaturizable.
¿Dónde crees que hay más material para tu trabajo?, ¿en oriente o en occidente del país?
En el occidente porque La Paz es el centro político. Acá de todo se ve. Si perdió la Selección de fútbol, es culpa del Gobierno porque no apoya a las divisiones inferiores; si llueve y hay inundaciones, también es culpa del Gobierno… todo está muy politizado. Sin embargo, en el oriente, no; quizás porque allá hay mucha farándula y eso se destaca más.
Entonces, ¿la farándula no es materia prima?
También puede ser. Lo que pasa es que no hay editores que se den cuenta de ese aspecto, como hay editores deportivos que no se dan cuenta de la demanda que tiene la gente por el humor deportivo.
¿Cómo empiezas a construir una caricatura, desde que la imaginas hasta plasmarla en el dibujo?
Estoy entrenado. Soy profesional en el medio y todos los días rindo examen. Todos los días me entreno viendo películas, telenovelas, leyendo, estudiando e investigando. Cuando elijo un tema específico, lo desarrollo a partir de hechos cinematográficos, históricos, culturales, psicológicos, sociológicos, gastronómicos y de todo. Como estoy entrenado, esos aspectos convergen. No es una imagen pueril nada más; no es una imagen como la que hacía antes, cuando un editor me decía qué tenía que hacer y cómo lo tenía que hacer: el personaje pobre debía ser flaco y el rico, gordo… no se salía de eso. Pero ahora un profesional tiene estas otras posibilidades, así como un periodista.
¿Qué similitudes hay entre tu trabajo y el de un periodista?
Mi trabajo es periodístico, desarrollo mi trabajo de la misma forma como lo hace un periodista: informar, clasificar lo bueno y lo malo; pero, además, con la ventaja de que mediante el humor, lo que no tiene o no puede utilizar el periodista, tengo la libertad y el universo para expresar mediante fabulaciones una noticia de coyuntura, una noticia específica.
¿Cómo empezó a crecer tu inclinación por el humor gráfico?
Desde muy niño he comenzado dibujando y copiando a Condorito, las revistas que me traían, copiando al personaje Potoquito, de mi profesor Cristóbal Cors. Me dedicaba a la pintura de paisajes y simplemente hacía caricaturas en el colegio.
¿Esta afición tiene raíces familiares?
No, pero destaco algo importante en nuestra gente. Por ejemplo, mi papá tiene una chispa única y la gente con la que se relaciona, también. Además, muchos de los caricaturistas que hay en el país son potosinos, en El Deber, en Los Tiempos; en Correo del Sur…
Me acuerdo también de otro humorista potosino que más ha destacado y trabajado en la revista Billiken, en Argentina, por el año 1920; sus caricaturas son muy abstractas; están en la Casa de la Moneda.
Es raro que gente de Santa Cruz, del oriente, que tiene carácter más alegre, no se destaque en el humor.

Una joven lloró con su caricatura

Javier Menchaca comenzó a mostrar su trabajo a principios de los años 90. Primero en su tierra, en los periódicos El Siglo y La Época, y en otras publicaciones esporádicas.
Un episodio de la vida lo llevó a probar suerte más allá de su terruño. Cuenta que tenía una enamorada para la que había dibujado una caricatura de ella y su padre. Cuando la vio, la muchacha empezó a llorar. “Al principio creí  que no le había gustado mi dibujo –recuerda Javier– pero más bien se conmovió por lo bien que había quedado”.
La reacción de esa antigua novia fue como una dosis fuerte de motivación para perfeccionar sus caricaturas y proponerse buscar espacios en La Paz. Antes, estaba dedicado a la pintura de paisajes y le iba bien; incluso logró vender sus primeras cuatro obras.
Rememora que el diario católico Presencia le abrió sus puertas para que trabajara caricaturas de temas deportivos. En 1993, la selección de fútbol disputaba con éxito las eliminatorias al mundial que se jugaría al año siguiente en Estados Unidos. Menchaca enviaba sus trabajos vía fax y cuando le pedían dibujos a colores debía mandarlos en buses de transporte interdepartamental.
Paralelamente, proseguía sus estudios en la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Tomás Frías, de la que hoy es egresado.
En 1997, Menchaca se trasladó a La Paz, con cuatro cajas de libros y unos cuantos objetos personales. Alquiló una habitación y, según recuerda, tenía su colchón de esponja en el piso.
“Así como se habla del sueño americano, en las regiones de Potosí, Sucre y Tarija se habla del sueño paceño, porque aquí la cultura es enérgica, volcánica; lo vemos en las ferias dominicales, en los teatros, en la música. Allá la gente ansía ver esas expresiones culturales y a través de eso los compañeros también sueñan con el sueño paceño, económicamente también… es a raíz de eso”.
Logró publicar sus trabajos en los diarios Presencia, El Extra, La Razón y actualmente tiene un espacio en las páginas de La Prensa.
Menchaca considera que su trabajo tiene sello profesional desde hace siete años y lo que hacía antes era sólo caricatura. Pero hoy es mucho más puntilloso, estudia las situaciones que va a reflejar en sus obras.
Después de ese camino recorrido, el humorista tiene una serie de planes hacia el futuro: un sitio web, una forma de trabajo independiente, nuevas publicaciones para difundir su trabajo y otras iniciativas que le permitan satisfacer la demanda de la gente.

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