BENI: ESCENARIO DE CONTRADICCIONES

Publicado en Política, Portada

0026

Publicado en fecha noviembre 26, 2012

La noche del viernes 16 de diciembre de 2011, Ernesto Suárez fue suspendido del cargo de gobernador del Beni bajo acusaciones de malversación de fondos. La reacción inmediata, en ese entonces, fueron diversas movilizaciones protagonizadas por sus seguidores y cívicos benianos, quienes organizaron vigilias y actos de resistencia. No faltó la declaratoria de paro departamental. Estas medidas tuvieron poco efecto y, con el paso de los días, Haisen Ribera del MNR asumió el control de la gobernación con el apoyo del MAS.

Cinco meses después, el 15 de mayo de 2012, Ernesto Suárez presentaba su renuncia al cargo y abría la posibilidad de convocar a elecciones para nombrar democráticamente un nuevo gobernador beniano. El 23 de agosto, el Tribunal Supremo Electoral convocó a la ciudadanía para asistir a las urnas en enero de 2013 y definir así la titularidad de la instancia departamental.

 

¿Cómo llegamos hasta aquí y para qué?

Sin embargo, detrás de estos aspectos formales, otros elementos del juego político se movían en el escenario; presentes, indudablemente, aunque no siempre explícitos. Un primer aspecto es la lógica que determinó la caída de Ernesto Suárez y cómo esto afectó al contexto. Es pertinente tener en cuenta que la autoridad tuvo que abandonar su cargo posteriormente a la realización de la VIII Marcha Indígena y cuando el Consejo Indígena del Sur, CONISUR, estaba dando inicio a su movilización.

Es posible establecer una correlación entre ambos hechos, en el marco de un reacomodo estratégico del gobierno nacional que también incluyó ajustes en el equipo ministerial. En conjunto, todos estos elementos actuaron juntos para permitir que el oficialismo logre revertir la situación política alcanzada por los indígenas de tierras bajas con su victoria coyuntural expresada en la Ley 180 de Protección al TIPNIS.

Ernesto Suárez, durante la realización de la VIII Marcha Indígena, brindó apoyo a los caminantes. En el nuevo ciclo del conflicto por el TIPNIS, gestado a partir de la Ley 222 de Consulta Previa, esto ya no fue así. La nueva autoridad departamental del Beni fue consecuente con la alianza que lo llevó al poder y jugó a favor de las acciones gubernamentales. Este fue el efecto estratégico de la remoción de Suárez, tuvo consecuencias en la dinámica del mayor conflicto político e ideológico experimentado por el MAS en todo lo que va de su presencia en el poder.

 

Van apuestas, las candidaturas en carrera

El 22 de octubre, el Tribunal Supremo Electoral confirmó que cuatro candidaturas pugnaban por hacerse con la gobernación beniana. Con relativa anticipación Jessica Jordan inició sus actividades proselitistas apoyada por el partido de gobierno.

Carmelo Lenz hizo lo propio desde los bastiones del frente opositor conformado por Samuel Doria Medina, en conjunto con actores políticos tradicionales del departamento, formalmente constituidos bajo la sigla Primero el Beni. También se inscribía en carrera Ademirzon Algarañaz, por parte de la agrupación Nacionalidades Autónomas por el Cambio y el Empoderamiento Revolucionario, NACER. Hasta ahí se conocían los nombres, pero algo faltaba.

El 19 de octubre, a pocos días y horas de que se cierren las inscripciones, Pedro Nuny hizo conocer su candidatura, apoyado por las organizaciones de los pueblos de tierras bajas, bajo la sigla Frente Para la Victoria, FPV. Se cumplía así un paso más del trayecto y emergencia de los pueblos indígenas del oriente boliviano como actor político propio; hecho que constituye, sin duda alguna, el suceso más relevante acontecido en el campo político boliviano durante el último lustro. En el Beni están asentados 29 de los 36 pueblos indígenas reconocidos por la actual Constitución Política del Estado. Si bien su número es relativamente reducido, su historia e importancia son mayúsculas.

Rápidamente el Movimiento Sin Miedo, liderado por Juan del Granado, manifestó su apoyo a la postulación. “Pedro Nuny ha sido elegido por los pueblos indígenas, respetamos esa decisión. Tiene una visión clara y contundente respecto a las tareas urgentes que el próximo gobernador debe llevar adelante en el departamento”, precisó.

Por su parte, el vicepresidente Álvaro García señaló que Nuny tiene “todo el derecho” de participar de estas elecciones, pero mencionó que la población es la que debe analizar qué posición asumir al respecto: “una posición conservadora y retrógrada o una posición soberana y revolucionaria”.

Significados y contradicciones

El MAS, quien llegó al poder respaldado por los pueblos indígenas del oriente boliviano -elemento central a la hora de comprender históricamente el hecho de que no haya quedado como otro intento confinado a occidente, similar al caso de Carlos Palenque- en esta ocasión corre contra ellos. Lleva por candidata a una dama joven que viene de un mundo privilegiado, de la farándula y las pasarelas. Si bien no es poco lo logrado hasta ahora por Jessica Jordan, personal y políticamente, es evidente que no es quien mejor exprese, per se, los contenidos discursivos que justificaron el empoderamiento del MAS. Cuenta con el apoyo del partido de gobierno y todo lo que ello implica, pero además tiene el soporte de sectores tradicionales intentando reciclarse en las estructuras del oficialismo.

La candidatura de Jordan, amén de su juventud, valía y proyección, evidencia que el MAS carece de cuadros en el oriente del país de la magnitud política e ideológica que presenta en las tierras altas.

Ademirzon Algarañaz, de la agrupación ciudadana NACER, participó bajo la misma sigla en las elecciones para gobernador del año 2010. En esa ocasión obtuvo poco más del 1% de los votos. Esta es la línea de base con la que parte en esta justa electoral.

Carmelo Lenz representa la candidatura de los sectores más conservadores del Beni, aquellos que son abierta y militantemente opositores a Evo Morales. El núcleo duro de esta base social la componen quienes siempre vieron, y siguen viendo, por encima del hombro a indígenas benianos y migrantes collas.

Si bien es cierto que este grupo tiene significativas posibilidades de acumular votos, no representa a las grandes mayorías emergentes ni está en su mente hacerlo. La candidatura de Lenz tuvo la virtud de dejar en claro que es muy difícil, sino imposible, pensar en un frente opositor único para las futuras elecciones presidenciales de 2014.

La respuesta de Juan del Granado a Samuel Doria Medina al respecto no deja dudas cuando le dice “estás planteando coaliciones precisamente con los que representan hace más de treinta años los privilegios en el Beni y peor, con quienes alentaron y apoyaron las sangrientas dictaduras de Banzer y García Meza”.

El líder del Movimiento Sin Miedo remató indicando que “no concurriremos, bajo ningún pretexto, a proyectos hegemonistas ni a visiones bipartidistas también excluyentes de la diversidad”. En simple: al bombo la idea de una mega coalición opositora.

Pedro Nuny es el candidato indígena y, con meridiana certeza, es posible afirmar que constituye una alternativa real para una nueva conducción del departamento a partir de quienes históricamente estuvieron excluidos y no practican una cultura colonial, autoritaria y abusiva del poder. Él sí constituye genuinamente una alternativa soberana y revolucionaria. Para trabajar su victoria está claro que no puede contar ni con el apoyo del partido de gobierno ni con el de la élite beniana tradicional y conservadora.

Así las cosas, su oportunidad tendría que estar en aliarse con los migrantes. Sin embargo, fruto de la dinámica que tuvo el conflicto por el TIPNIS, existen sentimientos encontrados al respecto. En esta coyuntura, muy probablemente sea el MAS el que capitalice a su favor el apoyo de los nuevos benianos. Quedan los sectores populares y trabajadores como espacio de oportunidad para ejercer habilidad y creatividad políticas.

Finalmente, el Movimiento Sin Miedo confirma que tiene una lectura política lúcida de lo que viene pasando, pero no muestra contar con los elementos necesarios para trabajar una propuesta propia y capaz de generar agregación social en el oriente del país.

Mirando adelante: el escenario hacia diciembre de 2014

Los resultados de estas elecciones, sean como fueren, dibujan ya las dificultades y contradicciones que se verán reflejadas en el campo político boliviano de cara a diciembre de 2014.

Un partido de gobierno que ya no es el mismo que fue cuando llegó al poder; con la necesidad de crecer hacia el oriente, pero sin mayores argumentos ideológicos para esto, que elementos de marketing; ¿alcanzará en todo esto la cercanía con el empresariado cruceño?

Patentemente se observa a varias oposiciones que no tienen condiciones de llegar cohesionadas al escenario electoral venidero, dadas las diferencias entre quienes ocupan esa vereda.

Queda claro que el movimiento indígena del oriente necesita aliados y que su gran desafío consistirá precisamente en dilucidar con quiénes y bajo qué condiciones construirá las mismas.

El Movimiento Sin Miedo requiere mayor protagonismo en las tierras bajas, pero le queda poco tiempo y no muestra estar desplegando la mezcla de destrezas que esta empresa demanda.

Cualquier otro actor que decida ingresar a la contienda enfrentará, en gran medida, las mismas dificultades.

Comparte este articulo

No Comments

Comments for BENI: ESCENARIO DE CONTRADICCIONES are now closed.