NI EL SUBSIDIO ES TANTO NI LOS IMPUESTOS PESAN TAN POCO

Publicado en Economía, Portada

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Publicado en fecha noviembre 26, 2012

Por: Rolando Carvajal

Detrás de todo el aparataje de los 1.060 millones de dólares destinados a  la subvención a los combustibles, el subsidio neto es en realidad 595 millones, según han detectado expertos no gubernamentales.

Pero lo que otros especialistas han advertido con largueza es que el mayor componente del precio final del diesel y la gasolina al consumidor está constituido por excesivos impuestos.

La cuestión de fondo que subyace a la subvención radica, sin embargo, en la insuficiente producción nacional de petróleo y combustibles líquidos: pese a la nacionalización, no se han descubierto reservas sustanciales de hidrocarburos que respalden la explotación y el abastecimiento, precisamente porque la exploración de los recursos no ha crecido de acuerdo a los requerimientos del mercado interno, según ha quedado establecido en los últimos años.

Los esfuerzos estatales en exploración, pese a haber sido incrementados, se encuentran por debajo del desarrollo de campos: la estatal YPFB ha asignado por ejemplo para este 2012 unos 232 millones de dólares a las actividades de exploración mientras que a explotación ha asignado 953 millones del total de 2.050 millones presupuestados para estas y otras tareas.

A mitad de gestión, Yacimientos reportó que había ejecutado sólo 57 millones de dólares en exploración (Informe Especial: Se alzan las megaplantas, agosto, 2012).

LA SUBVENCION “APARENTE”     

Planteado el presupuesto nacional 2013 con 1.060 millones de dólares para el subsidio de los combustibles líquidos, diversos sectores han cuestionado el colateral anticipo de debatir en una cumbre social la eventualidad de anular la subvención. La respuesta  de los transportistas no se hizo esperar en sus expectativas por elevar sus tarifas

“No es responsable de parte del gobierno el querer generar debates sobre estas medidas, que su sólo anuncio hacen que los precios suban”, dijo  el opositor Samuel Doria Medina.

“Bolivia no va a aguantar la subvención; el presupuesto para 2013 está garantizado, no hay problema, y tal vez en 2014, 2015, podemos seguir, pero en la medida en que esta diferencia vaya ahondándose a mí no me gustaría estar en el papel de ministro…porque va a ser un problema muy grande”, contrapuso  el titular de Economía, Luis Arce.

Según Arce, el Tesoro General de la Nación  subvenciona con Bs 5,84 por litro de diesel que se comercializa cuando el precio que se debería suma 9,56 por litro, cobrándose únicamente 3,72.

Pero de acuerdo con estudios del CEDLA, el gobierno del presidente Evo Morales y su ministro de Economía –al igual que con los cálculos para el gasolinazo navideño del 2010–, no están tomando en cuenta el retorno a las arcas estatales del monto que pagan los consumidores al comprar combustible, recursos que bajan sustancialmente las cantidades asignadas a lo que podría llamarse una “subvención formal”.

En otras palabras, el valor de lo que importaría el gobierno por la compra externa de tres combustibles líquidos sumarían 809 millones de dólares: diesel 629 millones, gasolina 159 millones;  Gas Licuado de Petróleo (GLP, 21 millones); sin embargo una vez comercializados en el mercado interno y retornados los montos al tesoro nacional, el subsidio real sumaría sólo 623 millones (distribuidos en 465 millones por diesel, 137 millones por gasolina y 21 millones por GLP), de acuerdo con una reciente evaluación de Juan Carlos Guzmán, investigador del CEDLA.

El 2011, Guzmán integró el equipo que, encabezado por el economista Carlos Arze, publicó “Gasolinazo: subvención popular al estado y las petroleras”, encontrando que la magnitud de la subvención anunciada por el gobierno para el 2010 era casi el doble del subsidio neto.

La diferencia fue atribuida “a la omisión en el cálculo oficial  de los valores que retornan al fisco por la venta de los combustibles y el cobro de impuestos”.

Tras la última propuesta gubernamental: 1.060 millones de dólares en subvención a los combustibles, el investigador del CEDLA volvió a observar los cálculos oficiales.

Guzmán señaló por ejemplo que si al precio del barril, 136 dólares, se suman los costos de transporte y otros de internación hasta la terminal, el precio de venta al público es de 190 dólares a lo que debe restarse los 84 dólares que el consumidor paga, por lo que el subsidio real es de 106 y no 190, como se pretendería desde el gobierno.

La subvención no es una solución estructural, sino sólo un paliativo, pero significativo y anticipa un gasolinazo, sostuvo el analista Raúl Velázquez, recordando que hasta el momento otras decisiones como incentivar con 30 dólares adicionales la producción de petróleo, no han funcionado hasta el momento, al tiempo que la explotación se encuentra al límite.

“Hay que relanzar en serio la exploración petrolera para garantizar que se produzca lo que ahora importamos”, señaló Velazquez. Las críticas se extendieron al recorte del 30% en el descargo de facturas por combustibles, porque sólo afecta a una pequeña parte del universo tributario, que es un tercio en comparación al 70% de informalidad de la economía boliviana.

IEDH: EL GRUESO DEL PRECIO FINAL

Por otra parte, contrastados con el precio pagado a las petroleras ($us 27,11 el barril) los costos y tributos Upstream-de exploración y Downstream-de operación, más la alícuota del IEHD (Impuesto Especial a los Hidrocarburos y Derivados) sumaban la mayor parte del precio final del diesel y la gasolina.

Antes del llamado gasolinazo, el costo Upstream se mantenía en $us. 31,16 que incluye además del  precio de referencia (27,11) y el IVA: 4,05. El costo Downstream incluye los de refinación, Transporte, alícuota IEDH, Almacenamiento/distribución, y Comercialización, con subcomponentes descritos en los cuadros adjuntos.

Entre tanto, otras formas de solución a la falta de combustibles líquidos, como la reconversión de motores diesel a gas natural vehicular, están todavía en pañales. Los planes de cinco petroleras para producir 2.000 barriles, adicionales a los 47.000 actuales, rendirán frutos, si se concretan probablemente en los próximos nueves meses.

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