Pobre presidente, pobre

Publicado en Política, Portada

EVO REGALO ARGENTINA

Publicado en fecha noviembre 26, 2012

Por: Rolando Carvajal

En tanto prospera el patrimonio del actual Presidente, máximo ejecutivo de los cocaleros, líder de campesinos, ex colonizadores, transportistas, gremialistas, comerciantes y obreros sindicalizados y caudillo de las cooperativas, entre otras jefaturas, a casi siete años del cambio de régimen iniciado el 2006, sólo 16 de cada cien bolivianos accede al pleno empleo y la pobreza castiga a la mitad de la población.

Es decir, más de cinco millones de personas están sumidas en la pobreza, según la Fundación Jubileo, de las iglesias católicas de Bolivia y Alemania, en su reciente Reporte Estadístico 2012; cifra que comprende la publicitada reducción de la extrema pobreza.

Y al tiempo que se revalúan las propiedades del mandatario y su entorno aplaude la adquisición de helicópteros y nuevo gran edificio presidencial para jubilar al Palacio Quemado y quizá, si puede, generaciones de ciudadanos disidentes, la calidad del empleo –o el empleo de calidad, “digno”, formal y productivo, además de pleno– beneficia apenas a nueve de cada cien bolivianos (poco más de 900 mil trabajadores, incluidos 300 mil burócratas).

Así, mientras se alista un aumento salarial de hasta el 6% para el 2012, “sólo una de cada 8 personas ocupadas  tiene un empleo productivo, formal y pleno, y menos del 20% está cubierta por la Ley General del Trabajo”, afirma un estudio de Enrique Velasco Reckling para Ayuda Obrera Suiza (AOS). De manera que gran parte no accederá en regla a ese incremento salarial.

Esto significa que amplios sectores están condenados a la informalidad y al subempleo, realidad que se va acentuando cada año porque unos 140.000 jóvenes ingresan al mercado laboral, pero menos de la mitad encuentra un empleo “razonablemente digno”, agrega Velasco en un contexto de 4.6 millones de bolivianos ocupados, de los que 2.6 millones trabajaban en el área urbana.

En el área rural casi no hay rastro de empleo pleno ni formal, “digno”, aunque sí mucho subempleo y semiocupación repartida entre 2.0 millones de habitantes del campo.

Por el lado de las grandes cifras, el presidente Evo Morales, “uno de los más pobres del continente”, según una de sus ministras –y a la vez el ciudadano más poderoso del país– encabeza un régimen que ha presupuestado desde el 2006 al 2012 cerca de 94.000 millones de dólares en gestión estatal (25.000 millones calculados tan sólo para el 2013). El 2005, el régimen de entonces sólo presupuestó 5.000 millones de dólares.

Los casi 100.000 millones de dólares se han gastado en siete años sin haber completado aún la proclamada industrialización del hierro del Mutún, los hidrocarburos y otros recursos naturales, entre ellos el litio de los salares, que sufre consecutivas demoras desde su lanzamiento hace cuatro años, acercándose tibiamente con plantas piloto, inauguradas pero sin funcionamiento efectivo aún, hacia una débil semiindustrialización.

“Bolivia sigue siendo un país con una economía esencialmente extractivista”, recuerda el economista Juan Carlos Zuleta:  las exportaciones de minerales e hidrocarburos suman alrededor de tres cuartos de las exportaciones totales, dejando un 25% para agricultura y manufacturas, sin que se avizore un cambio radical de política.

“Hay que prender el motor de la inversión extranjera directa, debemos traer la inversión económica responsable, de por lo menos 1.000 millones de dólares anualmente porque la inversión pública no alcanza; revalorizar todo el aparato productivo existente, como el turismo, la quinua, madera e incluso las tecnologías de software, y gestionar bien la inversión pública, en coordinación con la inversión privada para incrementar la productividad”, sugirió su colega Gonzalo Chávez.

Sin embargo, de la ingente cadena de presupuestos 2006-2012, la administración Morales  no ha ejecutado con eficiencia lo que presupuestó desde su mandato; a inicios de noviembre la ejecución presupuestaria llegaba apenas al 45%.

Pese al arrastre de gastos incumplidos el gobierno ha enviado estas semanas al Legislativo un presupuesto estatal que ronda los 25 mil millones de dólares, pidiendo se le apruebe un 15% adicional para gasto corriente.

De acuerdo con los voceros presidenciales, el monto será destinado con miras al 2025 a erradicar la extrema pobreza, industrializar recursos naturales, lograr seguridad con soberanía alimentaria, universalizar los servicios básicos y alcanzar soberanía tecnológica, garantizando además la estabilidad y sostenibilidad macroeconómica “con contenido social y redistribución del ingreso”.

También, consolidar el llamado “modelo económico, social comunitario y productivo”, que según la crítica se sostiene sobre la defensa del capitalismo de Estado, y garantizar la continuidad de políticas sociales de redistribución de recursos: los bonos de escolaridad, vejez y maternidad, de acuerdo con la exposición del ministro Arce, cuestionada a su vez por incentivar el rentismo y no la productividad.

 

REGALOS Y REGALOS

Además, la optimista tasa de crecimiento fijada por su gobierno en 5.5% para el 2013 no alcanzará para reducir la pobreza, señalan otras estimaciones, alarmadas por la terca persistencia de la informalidad en la economía y lo escaso del trabajo digno, estable, no precario y con seguridad social y aportes a la jubilación, pero también sorprendidas con la triplicación del patrimonio presidencial.

Esa tasa de crecimiento “es un porcentaje insuficiente para superar los niveles de pobreza que tiene el país”, advirtió el ex gerente de la Bolsa Boliviana de Valores (BBV) Armando Álvarez.

Como otros, el economista Gonzalo Chávez sugirió emprender tres medidas para crecer al 8%, considerado óptimo para contrarrestar la pobreza en Bolivia:

El gobierno aclaró que su tasa de crecimiento del 5,5% sobre el Producto Interno Bruto 2013 de 28.700 millones de dólares, supera el promedio de 3,2 para  América Latina y el Caribe, en momentos que varios sectores pedían una explicación sobre el rápido incremento de su patrimonio personal.

Su ministra de Comunicación insistió que Morales es el gobernante que menos gana y “uno de los más pobres” en la región, considerando que hay una “mala intención” en sus críticos.

“¿Yo, qué culpa tengo?” dijo Morales este noviembre al agradecer los ponchos que recibió como obsequio en los últimos años, los cuales habrían contribuido a acrecentar su fortuna, aunque  la pertenencia y contabilidad de los regalos atentarían contra la vigencia de la ley anticorrupción.

“Si el pueblo me regala y regala, el patrimonio va a seguir creciendo”, dijo Morales  en torno a la evolución de su peculio, de 112 mil  a 390 mil dólares, criticado por la oposición y especialmente por el centrista Samuel Doria Medina (UN), aunque el disidente Juan Del Granado (MSM) observó en cambio la preocupante cantidad de obras sin licitación, encargadas en forma directa por los colaboradores de Morales, bajo su anuencia.

¿QUIÉNES TRIPLICAN?

El Presidente percibe un salario de 2.170 dólares  que multiplicado por sus 88 meses de trabajo más aguinaldos suman unos 190.000 dólares entre enero del 2006 y octubre de 2012, que no cuadran con los 278 mil de diferencia entre lo que declaró el 2006 y el monto acumulado.

“Esto es una muestra de lo que está pasando en el país: los cocaleros se están enriqueciendo, son los que más han mejorado en el último tiempo. Claro que Morales al ser presidente de las seis federaciones de productores de coca también se está enriqueciendo, ahora el presidente es millonario, tiene varios millones” en moneda nacional, dijo Doria Medina.

Ni siquiera la presunción de que “hubiera ahorrado y no hubiera gastado ni un solo centavo, y no habría dado pensiones a sus hijos”, por ejemplo, explica tal incremento de patrimonio, agregó.

Para el economista Alberto Bonadona el aumento podría provenir “de sus ahorros y de sus viáticos, porque con tanto viaje no creo que gaste todo lo que recibe de viáticos… que parece han sido bastante bondadosos”.

Antes del 2006, el salario presidencial rebasaba los 4.300 dólares, pero Morales lo rebajó a 2.100 como decisión de austeridad.

En Bolivia, el salario mínimo suma 144 dólares mensuales y el sueldo promedio bordea los 546 dólares, sobre un total 4.6 millones de ocupados y semiocupados que sí pagan su manutención, aspecto que también fue criticado al Presidente que reside en un ambiente público y no efectúa gastos que los demás bolivianos sí cancelan de sus ingresos.

“…tampoco paga alimentos, luz, agua, teléfonos, autos, gasolina, viajes por aire o por tierra. Poniendo a valor de mercado esos ítems, más sus carísimos trajes de lana ‘baby alpaca’, su salario ascendería a casi el triple de lo que alardean que gana. Es decir, no Bs 15.000 sino Bs 40 mil, más o menos. ¿Y quién paga los ítems no contabilizados? El Estado y los contribuyentes, con el agravante de cero transparencia ni rendición de cuentas alguna”, observó la politóloga Susana Seleme, ex secretaria privada de un mandatario.

Aparte de los gastos derivados del nuevo avión presidencial y los que supondrán los helicópteros y la futura  Casa Grande del Pueblo, Morales es, por las nuevas dimensiones del Presupuesto General del Estado el gobernante que más ha gastado en propaganda, especialmente televisiva.

De un total de  108 millones de bolivianos asignados al Ministerio de Comunicación se ejecutó 79.1 millones, informó la titular, Amanda Dávila, de los que 41.6 se destinaron a propaganda gubernamental, según calificó el portal Bolpress.com, efectuada mediante 140 campañas y la transmisión a través de Bolivia TV de 483 actos oficiales y entrega de obras por parte de Morales.

Estos servicios costaron  23,4 millones de bolivianos, es decir casi 50 mil bolivianos cada uno, un equivalente de siete mil dólares, a razón de 1.3 transmisiones televisivas por día.

Y en tanto el Presidente sigue empeñado en la creación de empresas estatales que a octubre del 2012 han ejecutado 45 millones de los 65 millones asignados y los ministerios han gastado apenas un 53% de 12.636 millones presupuestados, quedan aún varias metas gubernamentales sin cumplir.

El Jefe de Estado reconoció que desde la realización en enero pasado del Primer Encuentro Plurinacional “Para profundizar el cambio”, entre sus sectores afines no se ha podido ampliar el consumo interno.

Adicionalmente, los obispos católicos han expresado su preocupación por el narcotráfico y la venta de droga en escuelas, el consumo de alcohol y las nuevas formas de violencia que ejercen grupos y sectores sociales para canalizar sus reivindicaciones, pero sobre todo han remarcado que la justicia “sigue mostrando formas y rostros de un pasado de manipulación y de amedrentamiento”, en alusión, también al copamiento de los poderes del Estado, incluido el judicial y la Fiscalía.

“El debate es cómo ampliar el mercado interno, está bien que tengamos el mercado norteamericano, europeo, chino, asiático pero también hay que garantizar más el mercado interno”, admitió durante la reciente apertura del Programa de Apoyo al Empleo (PAE), que develó el drama de la informalidad y la escasez del empleo formal.

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