LENS, UNA VICTORIA PARA OTRA VUELTA DE TUERCA

Publicado en Política, Portada

carmelo_RADIO FIDES

Publicado en fecha febrero 08, 2013

Por: Pablo Deheza
Fotos: ABI

Ni en la victoria ni en la derrota es sano perder un apropiado sentido de proporcionalidad.

Sin duda que la victoria en primera vuelta del candidato opositor a la gobernación beniana, Carmelo Lens, fue una sorpresa. Se sabía que la carrera estaba reñida y habían encuestas que daban por ganador tanto a él como a Jessica Jordan, la nominada por el MAS para la contienda. Ambos jugaron sus cartas y agotaron todos los esfuerzos de los que fueron capaces; con notables asimetrías en cuanto a posibilidades económicas. Carmelo Lens fue acompañado en esas jornadas por Rubén Costas, Ernesto Suárez y Samuel Doria Medina. Del otro lado estaba Jessica Jordan acompañada por Evo Morales y otras autoridades. Si se comparan ambas imágenes, quedaba claro de qué lado pesaban más los recursos tanto para la candidatura como para una eventual gestión. ¿Por qué entonces el oficialismo, pese al tamaño del despliegue que realizó y a contar con prácticamente todo lo material a su favor, salió perdiendo en estas elecciones?

Números y significados
En las elecciones presidenciales de diciembre de 2009 el partido de gobierno obtuvo el 37.66% de la votación en el Beni; en tanto que la fuerza opositora Plan Progreso para Bolivia – Convergencia Nacional (PPB-CN) se hizo con el 53.15%. En 2010, para las elecciones a gobernador, la agrupación Primero el Beni logró contar con el 42.5% de los votos, seguido por el MAS con un 40.1% y el MNR con un 12.1%. A casi tres años de esos últimos resultados, en esta ocasión, el MAS consigue 42% y la agrupación Primero el Beni 54%.
En esta ocasión, el Tribunal Supremo Electoral confirmó la victoria en primera vuelta de Carmelo Lens con el 52.3% de la votación; en segundo lugar quedó Jessica Jordan con 44.3%; seguida por Pedro Nuny con 2.7%; y finalmente Ademirzon Algarañaz con 0.7%. Se ve que tanto la fuerza opositora como la oficialista crecieron, básicamente a costa de la ausencia del MNR en la carrera electoral y a la polarización que concentró el 96.6% de los sufragios.
Pese a todo lo obrado por la candidata y su partido, con todas las capacidades gubernamentales a su favor, el MAS no logró triunfar. Sin embargo, no se trata, al menos todavía, de una victoria estratégica para la oposición y un punto de inflexión dentro del campo político nacional. Es un respiro y un nuevo aire para la oposición, ni duda cabe; pero no modifica de manera significativa la correlación de fuerzas. Impide, eso es cierto y en el corto plazo, que el MAS continúe avanzando.

Polarización, esa vieja amiga
En lo acontecido se evidencia que la polarización política en el oriente boliviano aún no ha sido superada. Si bien la realidad actual no tiene los ribetes de polarización social tan marcados como en el periodo vivido entre 2006 y 2009, en lo que hace al campo político todavía permanece una fuerte agregación en torno a dos bloques en pugna; por un lado está aquel que es encabezado por el MAS y al frente el que lideran las viejas élites.
Este no es un dato menor puesto que prefigura las características que tendrá la disputa por la presidencia y los espacios subnacionales en 2014 y 2015 respectivamente. En los escenarios de polarización política son los extremos radicales los que resultan empoderados, mientras que las alternativas intermedias y contemporizadoras son barridas por la fuerza del proceso. Eso es, entre otras cosas, lo que le pasó a la candidatura de Pedro Nuny. Al no lograr convertirse él en el portavoz de quienes no estaban de acuerdo con el oficialismo, su participación se vio reducida a anécdota estadística.
De permanecer vigentes estas condiciones para las próximas elecciones nacionales, departamentales y municipales, al menos en lo que hace al oriente boliviano, es posible prever que nuevamente los sufragios estarán marcados por opciones bipolares, donde los que no estén en condiciones de acumular para sí la representación de quienes discrepan con la línea oficialista quedarán con resultados marginales, sin posibilidad de victoria ni de acceso al poder. Los que se queden al medio, entre ambos bloques, sencillamente no contarán.
Bajo esta lectura, queda por ver quién podría estar en condiciones de polarizar con Evo Morales en lo que hace al campo político nacional. ¿Puede ser esa persona Juan del Granado? ¿Samuel Doria Medina? ¿O es que acaso un nuevo rostro, como el alcalde Luis Revilla, podría estar en una mejor situación para articular el bloque opositor? ¿Y Rubén Costas no puede? En todo caso, son más las preguntas que las respuestas.
De la Amazonía, ¿su geopolítica?
Fue evidente la superioridad del despliegue masista en la etapa proselitista; quizás, demasiado evidente. Pese a ello, ¿por qué pierde el partido de gobierno? No es posible entrever una razón única y exclusiva, sino la sumatoria de varios factores. Veamos algunas de las hipótesis más relevantes al respecto.
En primer lugar queda claro que el MAS desconoce la realidad profunda del oriente boliviano. No tiene un diagnóstico preciso ni comprende la narrativa histórica de esta parte del país. Tampoco da señales de contar con los cuadros que le permitan elaborar y teorizar estos elementos. Consecuentemente no está en condiciones de, ni ha logrado hasta ahora, formular una propuesta ideológica para las tierras bajas bolivianas. Antes bien, su principal base de votación continúa siendo la migración relativamente reciente en la que todavía predomina el imaginario andino; y queda visto que con eso no es suficiente.
Si la mejor lectura posible del oriente boliviano de la que es capaz el MAS es la expuesta por el vicepresidente Álvaro García Linera en su más reciente libro titulado Geopolítica de la Amazonia, entonces el accionar político del partido de gobierno no tiene posibilidades de éxito. Sin dejar de lado la aplicación de las consideraciones propias de la formalidad intelectual, marcos teóricos y uso de categorías de análisis, a la postre el texto referido termina concluyendo cosas absolutamente erradas e imprácticas políticamente. Concretamente señala que, por orden de predominio y poder geopolítico, las fuerzas que prevalecen en la región son: empresas extranjeras, gobiernos de los países capitalistas más desarrollados, el bloque hacendal-patrimonial y las organizaciones no gubernamentales. ¿Fue derrotada Jessica Jordan por alguno de estos grupos en particular? No. En el campo político beniano ninguno de los sectores apuntados por el segundo mandatario del país tuvo incidencia decisiva en estas elecciones. Incluso la candidata recibió el apoyo de más de una parte de la élite hacendal-patronal; que efectivamente existe, pero en un medio con relaciones sociales que la transversalizan. Pasa que en esta parte del oriente boliviano la sociedad mantiene rasgos estamentales, de cohesión en torno a vínculos de parentesco y consanguinidad; y sucede que estas formas de relacionamiento son plurales y no están presentes exclusivamente dentro de la élite dominante, sino que abarcan diversos niveles sociales simultáneamente. Es en este tejido donde tienen lugar y cobran sentido las pugnas de poder. Pero esto no es posible verlo y comprenderlo desde un escritorio demasiado lejos y arriba.
Eso en cuanto al Beni. Por su lado, Santa Cruz y Pando tienen también sus muy propias características y narrativas históricas. Con lo que se concluye que la realidad de las tierras bajas es mucho más rica que la actual comprensión de la misma por parte del oficialismo.
En ese sentido, lo anterior explica también en muy buena medida la victoria de Carmelo Lens. La élite beniana tradicional juega de local, conoce mejor el terreno: este tejido de relaciones donde están imbricadas parentela, economía, política y poder. Sabe moverse mejor en ese ámbito y por eso no importó el tamaño del despliegue del partido de gobierno.

Los indígenas del oriente y la realidad
La votación obtenida por el candidato indígena Pedro Nuny pone en relevancia que si bien los pueblos de las tierras bajas gozan de un gran capital político en términos cualitativos, éste no está en relación directa con su peso cuantitativo. Es decir que su valor está en lo que simbolizan y no en la cantidad que representan, porque son efectivamente una minoría numérica en el país. No es de extrañarse que su mejor momento y sus mayores conquistas hayan tenido lugar cuando formaron parte del Pacto de Unidad; junto con los indígenas de tierras altas, campesinos, cocaleros, sectores migrantes y otros.
Consecuentemente, en orden de lograr cambios políticos y sociales transformadores a su favor necesariamente tienen que articularse con otros sectores de la población boliviana. Por sí solos, está visto que no les alcanza para lograrlo. ¿Hacia dónde pueden formar vínculos de cara a 2014 y 2015? Sin duda que una posibilidad es retornar al seno del MAS. La otra alternativa, que tiene muchas complicaciones simbólicas e históricas, es replantear sus relaciones con las élites tradicionales del oriente. Tendrán que elegir y dar así continuidad a su narrativa histórica en el siglo XXI. Veremos si la misma pasa por articularse con los nuevos sectores emergentes o más bien hacia quienes antaño fueron sus opresores.

Menos es más
Una última consideración. Vistas las cosas en perspectiva y habladas las cosas con analistas políticos benianos y benianas, se trasluce que el esfuerzo proselitista realizado por el MAS fue tan desproporcionado que acabó por generar más malestares que afinidades. Ni en la victoria ni en la derrota es sano perder un apropiado sentido de proporcionalidad. Tanto fue esto así, que terminó jugando en contra de la candidata porque generó y confirmó la percepción de que no se trataba de un liderazgo genuino, sino de algo postizo y forzado. Particularmente esto tendría que haber sido sopesado de mejor manera por el partido de gobierno y quienes estuvieron a cargo de la campaña.
No se puede olvidar tampoco que el MAS aún le debe varias explicaciones a la población civil del oriente boliviano; a la que puso en la misma bolsa que a sus élites y atacó indiscriminadamente. Lejos de un intento de replantear con humildad y humanidad su relación con quienes viven y votan en esta parte del país, el despliegue resultó nuevamente soberbio, sobrador. No va por ahí la cosa. Menos, en este caso, podría haber sido MAS.

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