¿EL SUCESOR?

Publicado en Internacional

CORREA PRESIDEN REPUBLICA ECUAD

Publicado en fecha abril 16, 2013

POR: Francesca Colombo/quito , ecuador

Rafael Correa tras las huellas de Hugo Chávez.

Una capilla ardiente se encendió en la plaza Grande, el corazón de Quito, la capital ecuatoriana, en homenaje póstumo a Hugo Chávez. Cientos de ciudadanos acudieron allí para decirle adiós al ex Mandatario venezolano, mientras veían en vivo y en directo en dos pantallas gigantes la enorme cadena humana que recorría las calles de Caracas.
Pero, además, hubo música para recordarle con alegría porque su “Revolución Bolivariana” está destinada a continuar en América Latina, dijeron sus seguidores locales.
Las instituciones públicas ecuatorianas pusieron las banderas a media asta y el Gobierno decretó tres días de duelo nacional. “Desde el lugar donde te encuentres, querido Hugo, nuestro compromiso, hoy más que nunca, de no dar ni un paso atrás para cumplir con tus sueños que son los sueños compartidos; los sueños de esa Venezuela libre, feliz, digna, soberana; de ese Ecuador equitativo, justo; de esa Bolivia, Cuba, Nicaragua, de esa Patria Grande como la soñaron nuestros libertadores…mi querido comandante”, dijo el Presidente, Rafael Correa, en una conferencia de prensa el día del fallecimiento de Chávez.
Los militantes del movimiento oficialista, Alianza País, acudieron a la embajada venezolana en Quito y al consulado en Guayaquil, el motor económico de Ecuador, con banderas rojas del movimiento Revolucionario Bolivariano, antorchas y afiches con la foto de Chávez sonriente. “Chávez seguirá vivo en nuestros corazones. Continuamos luchando por la Patria Grande, ha dejado un legado de libertad, de justicia y ha sido y es ejemplo en toda América Latina”, dijo René Ramos, representante de Alianza País.
La muerte del Presidente llanero, que gobernó durante 14 años, se sintió en Ecuador. Un país aliado y “hermano”, que mantenía 114 acuerdos de cooperación científica, tecnológica, financieros y sociales con Venezuela. El ex jefe de paracaidistas era amigo del Presidente ecuatoriano, Rafael Correa y visitó esta nación en cuatro ocasiones.
El “guía” del pueblo venezolano, que lo amó, siguió y llora su muerte, también cultivó la amistad y ayudó económicamente (Venezuela tiene una renta petrolera anual de 150 mil millones de dólares) a sus colegas de América Latina que seguían su misma línea política de izquierda: Cuba, Nicaragua, Bolivia, Argentina, Uruguay, El Salvador, Brasil.
Con el gran “vacío” de liderazgo que deja el comandante en la Región, algunos analistas internacionales creen que Correa, recientemente reelecto (con el 57,7%) para un nuevo período de cuatro años, podría ser su “sucesor” en América Latina. Un “sucesor revolucionario” carismático, hablador y hasta mal cantante como Chávez.
El mexicano Mateo Martínez, señala en un artículo que: “Fuera de Ecuador, el Gobierno de Correa representa algo así como la proyección de una de las fantasías de la izquierda internacional -sobre todo europea-, que ya ha probado antes su incapacidad teórica y práctica de comprender aproximarse a las luchas sociales históricas de América Latina”.
Según este autor mexicano, por eso, se acepta y defiende el Gobierno de Correa como uno más de la corriente continental de izquierda, sin beneficio de inventario  o perspectiva crítica.

Revolucionarios y caudillos
Correa, un economista civil, estudiado en Bélgica y en Estados Unidos, tiene 10 años menos que el ex militar progresista, Hugo Chávez, quien falleció a los 58 años.
El Presidente ecuatoriano y el ex Mandatario venezolano han trabajado por la revolución: el primero por la llamada “Revolución Ciudadana”, el segundo por la “Revolución Bolivariana”. También han liderado la lucha contra la pobreza en Latinoamérica. Ambos países han logrado mejorar la calidad de vida de los menos favorecidos: Venezuela disminuyó la pobreza del 55,4% al 27%; mientras que Ecuador bajó del 36,7% al 27,3%.
Correa y el heredero de Simón Bolívar, además, han seguido el “Socialismo del Siglo XXI” (1996, Heinsz Dieterich, sociólogo y analista político alemán), que es un socialismo revolucionario con cuatro ejes: el desarrollo democrático regional; la economía de valores (según el valor del trabajo y no de la oferta y la demanda); la participación ciudadana; y las organizaciones de base. En definitiva, se trata de un modelo que  privilegia al ser humano por encima del capital.
Sin embargo, para sus críticos son populistas más que socialistas porque no han respetado “la democracia, concentran el poder y controlan los tribunales y los parlamentos”.
Los dos personajes han sido considerados los nuevos “caudillos” de América Latina, porque poseen un fuerte liderazgo político, se identifican con los intereses populares y tienen cientos de miles de devotos.

Defensa de la soberanía
En el manejo de la política internacional también tienen semejanzas. Chávez fue el protagonista de la Región, defendió la soberanía, la independencia de los pueblos latinoamericanos y fue fundador de los organismos como UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas);  la ALBA (Alianza Bolivariana para los pueblos de América); el Banco del Sur;  la CELAC (Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe), conformada por 33 países del continente, para construir un bloque político y económico sin injerencia de Estados Unidos.
Correa se sumó a esta línea. También desafió al “imperio” (EE.UU.) en foros internacionales y en el propio Ecuador, cuando expulsó a la ex embajadora estadounidense, Heather Hodges (2011), por “inmiscuirse” en asuntos de política interna.
Hugo Chávez “vivió” para contradecir a Estados Unidos y se enfrentó al “diablo”, como llamaba a George W. Bush, ex presidente de ese país, en muchas ocasiones. Además, expulsó al ex jefe de la delegación estadounidense, Patrick Duddy (2008).
Ambos mandatarios abrieron sus mercados a otros países como Irak, Irán, Libia, que están vetados por las democracias de Occidente. “El legado de la Revolución Bolivariana es independencia, autodeterminación de los pueblos y consolidación de su voluntad. Chávez nos devolvió la confianza en nosotros mismos y en nuestros organismos. Cohesionó un fuerte liderazgo regional, democrático, validado en el acto electoral y en la elección de la voluntad popular. En la Región se multiplicarán otros liderazgos y el pensamiento libertario de Simón Bolívar”, dijo a una radio local el ex embajador de Ecuador en Venezuela, Ramón Torres.
En el círculo de las naciones amigas de Chávez, el presidente Correa se ha ganado un espacio y se ha posicionado bien. Pero, según los analistas consultados por esta revista, no tiene “el liderazgo ni la influencia de Chávez”: Ecuador no tiene el petróleo de Venezuela ni el poder para convocar a todo el bloque hemisférico.

La comunicación, un arma
Correa puede hablar por horas y horas, sin parecer cansado. Solamente hace pausas para tomar agua. Utiliza el sarcasmo y la ironía para arremeter contra sus opositores o críticos.
Chávez dominaba la palabra, el escenario y hechizaba a los auditorios. Usaba el humor y las canciones para comunicarse con su pueblo.
Ambos mandatarios han sabido comunicar, con propagandas que apelan a los sentimientos populares y un pool de medios oficiales y públicos a su disposición.
Pero se han “peleado” con los medios privados y han tildado de “enemigos” o de “sicarios de la tinta” (Correa) a los periodistas, cuando han salido a flote casos de corrupción.
Según Gustavo Abad, docente universitario y editor de la revista Chasqui,  “el liderazgo político de Chávez tuvo, desde un principio, la dimensión de un liderazgo regional. En esa medida, la comunicación política que ejerció Chávez tuvo siempre como núcleo de sus mensajes, lo que él llamaba una segunda liberación y, a la vez, una segunda reunificación de América Latina. Eso marca una diferencia de origen entre el liderazgo de Chávez a nivel regional y un hipotético liderazgo de Correa, que más bien ha tenido un discurso de alcance nacional, con menos trascendencia regional”.
Agrega que Chávez “construyó su propia mitología como luchador por ideales más abarcadores como región: liberación, unificación, patria grande, etc. Correa, en cambio, aunque también trabaja una mitología en torno a su persona, lo hace a partir de luchas más domésticas: “partidocracia”, “prensa corrupta”, “ecologistas infantiles”, que no alcanzan la dimensión histórica de lo que planteaba Chávez, con errores y aciertos.
Análisis:
Eduardo Gamarra, docente de Ciencias Políticas y experto en Bolivia y la Región Andina, de Universidad Internacional de Florida

Los líderes como Hugo Chávez son raros, excepcionales. Ocupan un lugar específico en la historia, son difíciles de reproducir.
Chávez es más cercano a Juan Domingo Perón, de Argentina, quien regresó a su país después de estar exiliado.
En la mayoría de los liderazgos, cuando muere el líder deja un vacío que es difícil de llenarlo a nivel local y a nivel internacional.
Rafael Correa, el Presidente de Ecuador, tiene méritos propios, es interesante, pero diferente al comandante Chávez.
Chávez tenía a disposición una enorme cantidad de recursos por el petróleo y construyó una alianza internacional, continental, con Petrocaribe, en Centroamérica, por ejemplo. Eso es algo que Ecuador tendría que suplir, pero no tiene recursos para ello.
Un sucesor de Chávez a nivel internacional debería ser otro venezolano que siga su misma línea política, económica y diplomática con alianzas.
Las semejanzas entre Chávez y Correa son lo que han hecho con los medios de comunicación y la libertad de expresión restringida. En este tema han tenido una visión similar en el rol y el papel de los medios. Incluso Correa ha sido más extremo que Chávez.
La concentración de poder también es una similitud. Ecuador y Venezuela no creen en la democracia representativa, sino directa, sin mediación, con un culto a la personalidad de sus presidentes.
El caudillismo es algo en curso y es producto de la lectura de Chávez en Venezuela. Lejos de construir instituciones han desinstitucionalizado a sus países.

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