“EL CONSUMO, CONSUME VIDAS”

Publicado en Internacional, Portada

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Publicado en fecha junio 14, 2013

El presidente de Uruguay, José Mujica, critica a la sociedad de consumo. Muestra su vida austera  y algunos detalles de modernidad, como un Ipad para leer la prensa.

Dónde acaba el hombre y dónde empieza el presidente. Esa es la pregunta que planea sobre José “Pepe” Mujica desde que asumió el poder en Uruguay el 1 de marzo de 2010. Sobre todo al comprobar cómo mantiene su peculiar forma de vida pese a la investidura presidencial.
Polémico, locuaz, directo, auténtico y carismático, el exguerrillero de 78 años recibió a EFE para una entrevista en su chacra (granja) de las afueras de Montevideo, donde vive entre gallinas, utensilios agrícolas, ropa tendida al viento y muy poca seguridad.
Vestido con un cómodo atuendo deportivo y acompañado de su inseparable perra coja “Manuela”, Mujica habló durante una hora de sus proyectos de despenalización de la marihuana y el aborto, el papa Francisco, su próximo viaje a España, la situación de Venezuela, su pasado guerrillero y hasta del rumbo de la humanidad.

“POBRES SON AQUELLOS
QUE PRECISAN MUCHO”
Afable en el trato pese a su adusta mirada, el mandatario del bloque izquierdista Frente Amplio se encuentra solo cuando abre las puertas de su austera casa, en la que sobresalen las paredes desconchadas y los techos de calamina verde.
Apenas dos policías custodian el inmueble desde una pequeña garita a la entrada de la finca, donde las verjas brillan por su ausencia. Para romper el hielo, el gobernante muestra entusiasmado un lienzo bordado que le ha regalado la Embajada de China.
Luego admite a regañadientes leer la prensa en un Ipad cuando se le pregunta por el dispositivo plano que sobresale en una empolvada estantería del pequeño salón.
Son las 10 de la mañana y Mujica, el “Pepe” (como se le conoce popularmente), ha estado ya un buen rato en la huerta donde cultiva flores, su oficio desde joven. Dice que desde que gobierna se dedica “poco” al campo y únicamente sigue cultivando para mantener la simiente de las flores y poder volver a producirlas con fines comerciales cuando deje el poder.
Entonces, transformará su pasión por la tierra en “una escuela de oficios granjeros” para su barrio, el modesto Rincón del Cerro, donde “hay muchos guríes (muchachos) a los que les cuesta aprender un oficio”, relata. El proyecto es “para aprovechar los medios” de que dispone, “despuntar el tiempo y no quedar de viejo pelotudo jubilado”, dice socarrón el mandatario, famoso por sus comentarios estridentes y falta de apego a las formas.
¿Usted alguna vez pensó en que se convertiría en un icono admirado internacionalmente por su forma de vida?.
Mi manera de vivir es consecuencia del proceso de mi vida. He peleado hasta donde es posible por la igualdad y la equidad de los hombres. Es difícil. El mundo está prisionero hoy de la cultura de la sociedad de consumo y lo que está consumiendo es vida humana, en cantidades tremendas. Hay que multiplicar constantemente las necesidades porque si no se multiplican se detiene el mundo de la mercadería. Los economistas viven enloquecidos con el crecimiento y para seguir creciendo hay que sacar cosas nuevas para consumir masivamente y que la gente tenga el mínimo tiempo.
Sentado en una silla con las manos en las rodillas, Mujica se inclina hacia adelante y fija la mirada en su interlocutor cuando quiere remarcar algún apartado de su discurso. Lo hace al recordar a Séneca, su autor preferido. “Pobres son aquellos que precisan mucho”, cita el gobernante, antes de aclarar que lo suyo no es un alegato a “la pobreza y la miseria”, sino a “la sobriedad” en el vivir.
“Estar vivo es un milagro, por lo tanto hay que cuidar el tiempo de la vida. La gente no compra con plata, compra con el tiempo que tuvo que gastar para tener esa plata. No se puede despilfarrar ese tiempo”, remata Mujica, que estuvo catorce años preso, la mayoría durante la dictadura (1973-1985), por su lucha armada con la guerrilla tupamara en los años sesenta y setenta del siglo pasado.

DESCENDIENTE DE VASCOS
¿Qué espera de la visita que realizará a España a finales de mayo, de su primera reunión con el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y la audiencia con el rey Juan Carlos?.
Voy a España más que nada como un regocijo. No espero recoger nada o mucho, puede ser que algo salga o mucho. Pero yo pienso en castellano y es como reconocer un conjunto de claves que componen parte de nuestro ser. Tengo que ir a Galicia porque el 40 por ciento de ciudadanos de este país son descendientes de gallegos y quiero pasar por el País Vasco porque mis antepasados vienen de allá.
En el País Vasco se desplazará al municipio de Muxica, en la provincia de Vizcaya, de donde supuestamente proceden sus antepasados. “Mujicas, en la expedición de Colón, ya había algunos que los ahorcaron en las Antillas por revoltosos”, y “todo indica” que el apellido es “de esa zona” del norte de España, explica.
A consulta expresa, el mandatario uruguayo se refiere también a la crisis europea con tono crítico. “Podemos estar equivocándonos y no me corresponde a mí, le corresponde a Europa, pero sinceramente la política de ajuste y apriete como horizonte a nosotros nos confunde, no la vemos”, manifiesta. “No comulgábamos con aquella idea de que primero hay que crecer y después repartir. Hay que crecer repartiendo”, indicó, aunque luego aclaró que cada caso es distinto, apuntilla.
¿De qué forma se puede fortalecer la complementariedad entre dos países como España y Uruguay, que tienen tantos lazos emocionales e históricos?.
Nosotros pensamos por ejemplo en la cuestión de la energía, hay unas cuantas inversiones españolas que tienen que ver con la instalación de molinos de viento para la generación eléctrica.
Pensamos desarrollar un ‘cluster’ de industria naval. El mercado uruguayo es insignificante por nuestra dimensión pero no es insignificante el mercado brasilero. Estamos inscribiendo un acuerdo con Brasil que es de tal naturaleza que nos va a considerar como si fuéramos la industria brasilera con respecto a esa rama.

ATEO ADMIRADOR
DE LA IGLESIA
Usted se ha declarado ateo, su Gobierno ha planteado varias medidas muy progresistas que chocan con los intereses de la Iglesia (marihuana, aborto y matrimonio homosexual). Además pertenece al país que se considera más laico de América. ¿Cuál es el motivo de su visita al papa Francisco en el Vaticano?
Paz, la lucha de la paz en Colombia, que lleva más de medio siglo, y Colombia no es laica. Como todo el caribe, profundamente católica. La Iglesia Católica puede tener una influencia militante en la masa del pueblo colombiano en una oportunidad que a uno le hace pensar que ahora o nunca.
Ese proceso hay que tratar de apuntalarlo y ayudar todo lo que se pueda porque es una sociedad fracturada y está en la puerta de una negociación que es muy difícil. Pero yo tengo admiración por la Iglesia Católica, porque soy profundamente latinoamericano y nosotros tenemos dos ejes: la lengua, porque el portugués es un castellano más dulzón, y la Iglesia Católica. Políticamente la admiro, con todos los defectos que tiene la Iglesia como una construcción humana y los ha tenido, pero también ha hecho aportes formidables.
No me puedo olvidar de centenares de curas que han sembrado repúblicas desde épocas inmemoriales. La Iglesia fue un reducto de ideas y de cultura en la época de la oscuridad. Muchísimos curas misioneros tuvieron que ver con la gesta republicana en nuestra América. No hay ningún aparato como la iglesia que tenga la capacidad de comunicarse con la gente humilde.
Jesuita y latinoamericano, austero y con ansias reformistas. ¿Cree que pueda cambiar algo la Iglesia Católica con Francisco?.
No soy especialista en los temas de la Iglesia. De todas maneras la Iglesia ha hecho un reconocimiento por fin a lo que significa América Latina y puede ser una oportunidad importante.

LEGALIZAR LA MARIHUANA Y EL ABORTO PARA COMBATIRLOS
¿Ha probado la marihuana?.
Nunca. Soy de otra época. Además, yo no defiendo la marihuana. No defiendo ninguna adicción. La única adicción soportable es el amor. Después, las demás, ni internet como adicción, ni el tabaco, ni el alcohol ni la marihuana. No, no, no.
Y más problema que la marihuana y las drogas, el problema es el narcotráfico, porque termina prostituyendo hasta la cultura delictiva. En el mundo del delito también existían valores y existen códigos. La irrupción del narcotráfico arrasa con todo eso y pasa a difundir esa relación plomo o plata. Nosotros planteamos la hipótesis de regular el mercado de la marihuana como una tentativa de arrebatarle un mercado.
El mercado ya existe, ya está y como mercado de alto riesgo tiene altísimas ganancias. El problema es hacerle el vacío de mercado y empezar a reconocer, legalizar de hecho, a los que son adictos y tomarlo como un problema de salud pública.
Lo que pasa es que la humanidad hace 100 años que está reprimiendo y reprimiendo y no plantea ninguna otra alternativa y los hechos están demostrando que estamos fracasando. Nosotros no sabemos si las medidas que queremos tomar van a dar resultado, tienen un margen de experimentación social.
Lo que sabemos es que el camino de la represión ciega y única no está dando respuesta. Entonces hay que tener la audacia de plantearse nuevas variables. La marihuana es una plaga, como el tabaco. Quién dijo que el tabaco es bueno, el alcohol, por favor. Yo no digo que sea bueno pero es mucho peor sumido en la sombra.
Hace unos días se supo que la justicia uruguaya autorizó un aborto a una niña de 12 años que había sido abusada y obligada a prostituirse en Bella Unión. ¿Qué opina al respecto? ¿Si se hace un referéndum votará en contra de la despenalización aprobada el año pasado en el Parlamento?
Es un caso parecido. Contra el aborto estamos todos y no creo que ninguna mujer esté a favor del aborto aunque se tenga que hacer un aborto, pero el hecho es que hay un conjunto de trabas sociales y de vicisitudes que para la gente que determina que, teniendo aborto ilegal, sigue habiendo aborto en la sombra, sigue habiendo médicos y parteras que ejecutan el aborto, y sigue habiendo mujeres pobres que tienen que pasar un “via crucis” porque toman la decisión de abortar.
Nosotros pensamos que la legalización otra vez saca el problema de la sombra y nos permite tratar de incidir para que la mujer vaya hacia atrás en esa decisión. El primer gesto es tratar de convencer y de ayudarla porque muchas veces hay un problema del medio, de la soledad, de falta de información, de prejuicios familiares, un montón de cosas, tratar en lo posible de que la mujer retroceda. Por esa vía nosotros pensamos que se salvan más vidas que por la otra.
Mujica recuerda aquí la historia de su país, uno de los más avanzados en leyes sociales del continente y que, entre otras cosas, a principios del siglo XX decidió ejercer el monopolio de la industria de bebidas alcohólicas y legalizó la prostitución, todo en aras de mejorar la salud pública.
¿Cómo ha sido el transitar de ser un proscrito por la sociedad, un guerrillero encarcelado tantos años, a ser el presidente de un país? ¿A qué sabe el poder ahora que lo ha probado?.
El poder es una novia invisible, nunca se detiene, es escurridiza, se dispara. Se tiene algo, se hace alguna cosita, nada más. El poder está muy repartido y muy concentrado en círculos que no están en el Gobierno pero que influyen enormemente en el Gobierno. Nosotros hemos hecho una evolución y también la sociedad porque al fin y al cabo la sociedad nos votó. De cada dos uruguayos adultos, uno nos votó. Así que cuando caminas por la calle puedes contar los votos. La sociedad no nos votó porque fuimos guerrilleros, nos votó por años de laburo (trabajo) en las relaciones y nos votó mucha gente que tiene discrepancia en esto, en lo otro, en todo lo demás. Y es probable que haya gente que nos haya votado como un mal menor. De todo hay en la viña del señor. En las sociedades no hay unanimidad ni la va a haber nunca. Y donde haya unanimidad desconfíe.

“TODO LO QUE SEA PAZ HAY QUE FAVORECERLO”
Usted que pertenece a un país con una larga tradición democrática y que fue preso político en el pasado. ¿Cómo recibe las críticas de la oposición por su legitimación del Gobierno de Venezuela después de las dudas que existen sobre los comicios del 14 de abril, de las detenciones de opositores y de ver lo que sucedió en el Parlamento con dos legisladores golpeados?.
Nosotros tuvimos representantes en ese proceso electoral de enorme responsabilidad, algunos que son de la Corte Electoral Uruguay, a nosotros no nos informaron de las cosas que dice la oposición. Pero Venezuela está en el Mercosur, ha tenido actitudes y compromisos con nosotros como no recordamos nunca de algún país. Actitudes de ayuda y uno no se debe olvidar de esas cosas.
Venezuela parece que hubiera sido construida para ser complementaria de nosotros. Es un gigantesco productor de energía pero un demandante de alimentos, enorme. Para nosotros es facilísima la relación económica y tiene un tono creciente.
La realidad geopolítica va mucho más allá que la política. Venezuela está allí. Nunca se debe cometer el error de confundir un régimen con una nación. El régimen puede pasar y la nación queda. Es mucho más permanente. Con Venezuela no tenemos una amistad solo eventualmente de carácter ideológico, tenemos una amistad somática, pertenecemos a una nación que está por construirse. Los latinoamericanos construimos muchos países porque fracasamos en construir la nación.
Teniendo en cuenta que Venezuela también es un país muy católico, muy polarizado, ¿cree usted que también podría ser interesante la ayuda del papa?.
Todo lo que sea paz hay que favorecerlo. La guerra no tiene sentido en el mundo en que vivimos. La guerra es un despilfarro prehistórico. Y eso hay que empezar a trabajarlo en la idea. No va a dar fruto de inmediato. Es un barbarismo. Claro que sí. No hay causa ecuménica más importante que la paz hoy. Y acá en América Latina, salvo en el Uruguay, tiene mucho peso.
A diferencia de lo que han hecho muchos de sus homólogos de los países vecinos, desde que es presidente usted se ha resistido a viajar a Cuba. Ha llegado a decir que algunos de sus puntos de vista no serían entendidos en la isla. ¿Puede ser más explícito?.
Yo soy socialista, mi filosofía de ver el mundo, pero no soy estatista. El estatismo crea un estamento burocrático que en el fondo termina conspirando contra el socialismo. Puedo estar equivocado pero tengo otra visión. Creo mucho más en la autogestión, en el trasvase paulatino de las decisiones de gobernanza de la economía a actividades autogestionadas.
No quiero decir que no se precise el Estado, pero el esfuerzo socializante primero más importante para mí debería encauzarse a través de la autogestión, es decir, las empresas, porque hay que organizarse en empresas para impulsar la economía pero manejada por la responsabilidad de los propios trabajadores y si les va mal mala suerte. Es natural que los cubanos tengan otra visión. Pero yo tengo una simpatía por Cuba enorme.
Acaban de anunciar unas excavaciones para buscar nuevos desaparecidos de la dictadura en Cerro Largo. ¿Cree que su Gobierno ha hecho suficiente en materia de derechos humanos?.
Nunca va a parecer suficiente. Lo que pasa es que así como existen enormes dificultades en otras cosas, también existen en esto. Uruguay es un país de derecho, no se le puede hacer declarar a la gente lo que no quiere y hay barreras muy fuertes. Quienes tienen alguna clave de verdad, tácitamente manejan un pacto de silencio de los hechos. ¿Cuál es la respuesta, torturarlos? La respuesta es lo otro: es muy difícil que me den la información si ven que los voy a meter en cana. Así no funcionan los seres humanos. Eso crea una enorme dificultad para llegar a lo más trascendente que es la verdad, saber las cosas.
Acaba de ser sentenciado por la justicia un general en activo por sus crímenes de la dictadura, al que usted visitó en la clínica. ¿Cómo cree que puede influir en las relaciones con las Fuerzas Armadas ese caso?.
No creo en absoluto. Yo lo fui a ver directamente y a hablar con él porque mi preocupación era cómo estaba y cómo lo atendían. No quería que lo tuvieran como me tuvieron a mí. Esa es la cuestión que alguna gente no entiende. No puedo hacer a ellos lo que nos hicieron a nosotros porque caeríamos en la misma.
LOS VAIVENES DEL MERCOSUR
Y LOS DIENTES DE OBAMA
¿Qué opina de las críticas al supuesto doble rasero de los miembros del bloque al suspender a Paraguay e incorporar a Venezuela, aprovechando que ese país estaba suspendido?.
Lo que hubo en Paraguay fue un golpe de Estado parlamentario por una mayoría circunstancial, claro y evidente. Nosotros lo único que pedimos son las garantías del debido proceso. Entonces tomamos una decisión de carácter político y ninguna sanción de carácter económico.
Al contrario, Paraguay siguió gozando de la misma relación, los mismos derechos de intercambio comercial que tenía. El ingreso de Venezuela fue una clara decisión política, geopolítica. Cómo voy a dejar uno de los depósitos más importantes desde el punto de vista de la energía fuera del Mercosur, a un país que hacía ocho años que venía pidiendo el ingreso, que tenía el ingreso concedido por el Parlamento brasileño, uruguayo y argentino y había una minoría encascada en Paraguay que estaba en la negativa. Esa es la realidad política de lo que pasaba.
Hay también un problema de paso en una mirada de carácter estratégico. ¿Qué ha pasado en el mundo en los últimos años? A los países que se la dieron (golpearon) todos tenían petróleo y vaya que Venezuela está en un lugar que Dios me libre. Si está dentro del Mercosur y la Unasur (Unión Sudamericana de Naciones), por lo menos diplomáticamente los latinoamericanos estamos obligados y, sobre todo Brasil, a actuar como un elemento moderador de Venezuela hacia afuera y de afuera contra Venezuela. EE. UU. es un país adicto al petróleo. Todo su guerrerismo por el mundo tiene un olor a petróleo que apesta y eso es evidente. Cuanto más freno le pongamos a que la política norteamericana no tenga que cometer disparates, mejor. Si la tenemos aislada a Venezuela, mejor.
¿Me está diciendo de alguna manera que aún sabiendo que se estaba vulnerando el Tratado de Asunción (fundacional del Mercosur en 1991), se tomó la decisión?.
No. En las cosas jurídicas siempre va a tener una biblioteca para un lado y otra para otro, porque teníamos el acuerdo de Ushuaia que nos obligaba a romper automáticamente con el país donde hubiera un golpe de Estado.
¿Usted mediaría en Venezuela?.
Yo siempre medio, siempre trato de mediar y respetar, bajarle los decibeles. Los uruguayos desde ese punto de vista somos muy distintos. Nosotros no tenemos oposición, nos criticamos pero hay ciertos límites
¿Va a ver al presidente Obama este año? ¿Qué le va a decir si se reúnen?.
Ya lo conozco. Ya hablé largo con Obama en Cartagena (en una Cumbre de las Américas). De casualidad me sentaron al lado de él en una comida. Esas cosas que se dan. A la política también hay que ayudarla. A mí particularmente, y esto es personal, me interesaba tener a Venezuela dentro del Mercosur para evitar los disparates, para acá y para allá. Aunque este gobierno (de EE. UU.) dentro de lo que puede generar la política norteamericana es de lo mejor.
No me respondió qué le va a decir a Obama… .
Le voy a decir ‘qué lindos dientes que tienes’.
Hay un Tratado de Libre Comercio (TLC) pendiente con Estados Unidos…
Es muy difícil. Estados Unidos está discutiendo con Europa y con una asociación del Pacífico. Están todos preocupados porque nosotros nos integremos con China por el lado de atrás. Si Europa nos aísla, si Estados Unidos nos aísla, con quién vamos. Y según mi olfato, no es sólo China, es China y Rusia. Yo no voy a estar vivo pero el mundo se está alineando en unidades continentales enormes.

TENSIONES CON ARGENTINA
Usted dijo que está zanjada la polémica con Argentina después de aquella filtración de unas palabras suyas sobre el expresidente Kirchner y la presidenta Cristina Fernández. ¿Qué le dijo al respecto su homóloga argentina?.
Nada, fenómeno, viajamos en el mismo avión de ella, un avión espléndido, que lo define como ôla mejor obra de Menemö. Y nada, seguimos con los mismos problemas que teníamos antes, algunos arreglándolos, en buena relación, amistosa. Para nosotros la Argentina… algunos dicen que somos hermanos. No somos hermanos, nacimos de la misma placenta, somos hijos del mismo pleito. El único lugar en el mundo en el que los uruguayos nunca se sienten discriminados es en la Argentina. Lo mismo les pasa a ellos. Estamos al lado de un río que nos une y nos separa y tenemos una vieja rivalidad que es de puertos y viene de la época de la colonia. Montevideo tenía líos con Buenos Aires en 1790 ya. Los administramos como podemos. Ahora ellos están volcados en un proyecto muy autárquico, muy proteccionista que multiplica las dificultades pero eso es consecuencia del modelo que han elegido en las relaciones económicas. Para nosotros es el país número uno en materia de relación desde el punto de vista global de la economía, no tanto por lo que les podamos vender o comprar. Fundamentalmente porque a los argentinos les gusta venir al Uruguay y hacen una inversión inmobiliaria muy grande. Lo han hecho, históricamente. Usted se da una vuelta por Punta del Este y ve lo que hicieron. Eso es un pedazo de pampa transformado en esplendorosos pisos. Eso incide en la economía uruguaya y ha incidido mucho. Tontos nosotros si no lo reconocemos.
Pese a ese incidente, se le ha criticado en su país por no haber conseguido más cosas de Argentina en su gestión. ¿Cree que podría haber sido más duro?.
Aquí jetean (alardean) pero no dan otra alternativa. Nosotros cada vez que nos pusimos duros con Argentina perdimos como de aquí a Pando (la región uruguaya más lejana de Montevideo). Tuvimos siete años el puente cerrado, no entraba nadie (por un conflicto con una planta de celulosa en el fronterizo Río Uruguay). Y los que somos más viejos, que nos acordamos de los líos que tuvimos con Perón. Todo lo que era oposición contra Perón se amparaba acá.
Estuvimos seis años con las relaciones cortadas prácticamente y allí empezó el estancamiento del Uruguay, según los análisis económicos contemporáneos. Esto no es un problema de quién es más machito en un boliche. Es qué es lo que más le conviene a la sociedad en la que uno está. No vamos a ser más o menos independientes por cómo nos manejemos, pero además hay que tener el respeto a los más de 300.000 compatriotas que viven allá.
Pienso que estas tensiones que son coyunturales en algún momento van a pasar, van a cambiar y creo que los argentinos segirán viniendo a bañarse y nosotros no vayamos tanto para allá, es horrible la plata que dejamos allá, porque los uruguayos cuando viajan el primer lugar del mundo que eligen es Buenos Aires. Para los orientales es como París, no se lo van a confesar, es así.
¿Cómo le gustaría que fuera recordada su presidencia?.
El recuerdo es que sea una sociedad un poco más igualitaria, que no haya tanta distancia entre los que están en el fondo y los que están acomodados. El tiempo dirá lo suyo.
Dicho esto, Mujica comienza la despedida. Sale de la casa y se dirige a un galpón herrumbroso donde duermen su tractor y su Volkswagen del año 1988. Saca el coche, abre la puerta, baja un instante para dar la mano a sus visitantes y dejar a entrar a “Manuela” al asiento trasero y vuelve a subir para dirigirse a la carnicería del barrio. “Cocinamos nosotros. Hoy a mediodía si no cocino no como”, reconoce Mujica, que para la ocasión va a prepararse su plato preferido: “bife con cebolla, con abundante cebolla picada”.

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