MÁS EXPLOTACIÓN ESCASA REPOSICIÓN

Publicado en Economía, Portada

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Publicado en fecha junio 14, 2013

“Promoviendo inversiones, agregando valor”. Reservas: YPFB proyecta contar con 20 y 30 TCF hacia el 2020 y el 2030, pero por ahora sólo contabiliza 12, que en realidad podrían ser otra vez 9.9.

Por: Rolando Carvajal

Contrastes como la exportación irregular de condensado con presunta evasión impositiva por parte de YPFB y demoras para que entre en fase de procesamiento  la flamante separadora de líquidos, inaugurada el pasado 10 de mayo por el presidente Evo Morales, rodearon la apertura del III Congreso Gas & Petróleo en Santa Cruz, al insuflo de un leve aumento de las reservas de gas y el anuncio de nuevas exploraciones.
Bajo el lema “Exploración y petroquímica”, el principal encuentro internacional que anualmente auspicia la estatal petrolera, debatió en presencia de expertos, proveedores y autoridades, dos de los mayores desafíos del sector: el frágil futuro de las reservas y los esfuerzos por añadir valor a la producción hidrocarburífera boliviana como resultado de la nacionalización-estatización, desde el 2006, de la industria petrolera.
En paralelo a la apertura del evento internacional en Santa Cruz, los ejecutivos principales de YPF argentina y YPFB, Miguel Matías Galuccio, uno de los expositores centrales,  y Carlos Villegas, dejaron todo listo para  el estudio de exploración de los bloques Charagua, Irenda y Abapó, correspondientes al territorio del Subandino, en el sudeste del país, identificando su potencial a corto plazo.
Para aumentar la intensidad de las transacciones hidrocarburíferas argentino-bolivianas, YPFB invitó a YPF a desarrollar otros cuatro bloques de gas actualmente en producción.

EL ESCENARIO
A sólo seis días del encuentro, YPFB informó de que uno de sus nuevos pozos en el trópico cochabambino, el Carrasco Este X2, comenzó a producir hidrocarburos.
Poco antes, el 12 de mayo, Villegas anunció que las reservas cuantificadas –pero todavía no certificadas– habían subido 1.3 trillón de pies cúbicos/día (TCF), es decir, de 9,9 a 11,2 trillones.
No se refirió el presidente de YPFB, en el contexto de la intensificada explotación de los campos y el generalizado descenso de la reservas especialmente desde los años 2002-2005, a los  casi dos TCF ya consumidos en los últimos cuatro años (2009-2012) en exportaciones a Brasil y Argentina. No aclaró si este caudal está descontado de su nueva cuantificación.
Respecto del año pasado, Bolivia duplicó su capacidad de explotación de gas: de 34 millones de metros cúbicos/día (MMmcd) a 58 millones el 2012 y aun  proyecta ser de 83 millones el 2013, según anuncio oficial, lo que sugiere una recuperación más acelerada de las reservas ya existentes.
De la mano de las exportaciones subieron también los ingresos, de manera que el acumulado en ventas externas 2006-2012 rebasa los 22.800 millones de dólares, con una renta petrolera cercana a los 17.000 millones en esos mismos siete años y hasta los 22.000 millones si se le agrega las esperanzas presidenciales para el 2013.

Por el lado del valor a agregarse a la producción, la petroquímica en ciernes que emprende YPFB está conformada por las dos plantas de separación de líquidos (Río Grande y Gran Chaco), la procesadora de gas en Itaú, el complejo etileno-polietileno en Gran Chaco, la planta de GNL con sus sistemas de regasificación y la planta amoniaco-úrea de Bulo Bulo, Chapare.
“Son proyectos que agregarán valor a nuestra producción de hidrocarburos y definirán el nuevo perfil hidrocarburífero y productivo del país”, según promocionó Villegas, aunque expertos del sector, sostienen que los esfuerzos se hallan lejos de una verdadera industrialización de los hidrocarburos.


LO FLOJO DE LA
NACIONALIZACIÓN
Sin embargo, los problemas se encuentran en la atracción de inversiones para la prospección y la reposición de los reservorios, verdadero punto flojo de la nacionalización boliviana de los hidrocarburos, al haber descendido el nivel de la inversión extranjera directa también en la exploración de nuevos pozos exploratorios.
La limitada inversión nacional de los últimos años en perforaciones de prospección petrolera, no ha logrado revertir sustancialmente la abrumadora caída de reservas que el 2002, por ejemplo,  llegaron a ostentar 28.6 TCF en la categoría de “probadas”, y de 26.1 y 24.2 TCFs en “probables” y “posibles”, respectivamente.
Desvirtuando su sobrevaluación, como argumentó el gobierno para situar el total en 9.9 TCFs al 2011, tales “reservas probadas existieron”, sostuvo en su momento en analista Gustavo Rodríguez Cáceres, quien reveló que la explotación irracional de los yacimientos, especialmente de los campos San Alberto y Sábalo, impidió que se haga realidad la recuperación de la cantidad estimada, encontrándose YPFB y el Estado ante un descomunal daño económico al Estado y una eventual complicidad.
En cuanto al otro lado flaco: el promedio de inversión de las empresas operadoras en siete años de nacionalización es de 303 millones de dólares, según el informe presidencial de enero pasado, frente a un global con YPFB de 748 millones.
El pasado año, de los 1.593 millones invertidos en el sector, 653 millones correspondieron a las operadoras petroleras privadas y 1009 a YPFB matriz y sus subsidiarias.
El Cebec-Cainco reportó, en polémica con el Banco Central, que de 121.318 millones de dólares que llegaron a Latinoamérica el 2011, Bolivia sólo captó 1.033 millones, recibiendo Bolivia un 0,6% del total de la inversión extranjera de la región.
En materia de inversión estrictamente exploratoria, YPFB decidió asignar en los próximos cuatro años hasta el 2016 más de 2.052 millones de dólares, aunque el presupuesto para este año no rebasa los  286 millones, de los cuales 97 millones corresponden a las operadoras privadas (Pluspetrol y Repsol esencialmente).
La Cámara de Hidrocarburos (CBHE) y expertos como Raúl Velásquez Guzmán, de la Fundación católica  Jubileo, señalaron que el monto era insuficiente.
Para Carlos Delius, presidente de los empresarios petroleros, era resultado de la falta de generación de condiciones para atraer financiamiento externo. Raúl Velásquez dijo  que de por medio están problemas serios como la falta de una nueva ley de hidrocarburos que dé seguridad jurídica a posibles inversionistas.
Con los casi 300 millones de dólares YPFB se proponía iniciar la perforación  de 14 pozos petroleros en los próximos años, tras la caída libre  a 2.6 por año, es decir 16 pozos exploratorios terminados entre 2006-2011, según el analista Gustavo Rodríguez, aunque el gobierno informó que fueron 30.
Entre el 2000 y el 2005, durante los gobiernos denominados neoliberales, las petroleras habían perforado 101 pozos exploratorios.
Quizá no curiosamente y probablemente interesadas en la mayor monetización de los reservorios antes que la búsqueda de nuevos depósitos, las operadoras extranjeras a la cabeza de Petrobras y Repsol mantienen para sí casi el 68% de las áreas de los contratos de operación-explotación de hidrocarburos, explorando apenas el 12% de las áreas de prospección de petróleo y gas.
El leve incremento de reservas destacado antes del Congreso,  ya había sido anunciado en enero pasado por el viceministro del ramo, Eduardo Alarcón, afirmando que tal reserva era suficiente hasta el año 2020. Bolivia tiene un potencial de 60 TCFs de reservas de gas y prevé alcanzar hasta el 2030 unas 30 TCFs probadas.

DESPÚES DEL CONGRESO
Tras los análisis y resultados, YPFB vuelve a la cotidianidad de la gestión, afrontando ahora el caso de la exportación irregular de condensado, denunciada a fines del año pasado por el analista Francisco Zaratti, cuando la estatal compró petróleo a precio de mercado interno, 27 dólares, y lo exportó a precio externo, 83 dólares, pero no tributó sobre esta diferencia o no lo hizo completamente.
Con el contrato “reservado” para después importar diésel y gasolina obtenidos de ese condensado, Yacimientos ha cometido los delitos de celebrar un contrato sin licitar y no ha pagado regalías ni impuestos correctamente, recordó el experto Carlos Miranda. El “bolivian brand” no tuvo que pagar el impuesto correspondiente, cometiendo el delito de “contrabando”, por lo que Zaratti debería cobrar el beneficio que la ley otorga por denunciar una evasión.
“Que YPFB cumpla la ley”, dijo en desacuerdo Miranda. “Deberá pagar a las empresas productoras por el precio final que obtuvo del condensado exportado  para el pago correcto de regalías. Además deberá pagar la multa correspondiente por contrabando y conforme la ley el porcentaje de esa suma que debe ser acreditada al señor Zaratti”.
Por su parte, la estatal petrolera deslindó responsabilidades aduciendo que la Autoridad de Hidrocarburos había autorizado la operación.
Tal compuerta no parecía servir, sin embargo para despejar las sombras que todavía envuelven a la planta separadora de líquidos de Río Grande, que en su licitación, el año pasado, fue afectada por acciones de su propio ex gerente, Gerson Rojas, actualmente encarcelado por acusaciones de enriquecimiento ilícito.
Analistas políticos como Carlos Valverde insisten en que debe investigarse el incremento de precio de la separadora de Río Grande que pudo haberse construido por cerca de 100 millones de dólares y estaría costando unos 50 millones de dólares adicionales.
Recientemente, el presidente Morales “fue parte de un show organizado para la inauguración de la Planta, que nace con una sospecha de sobreprecio de más de $us 50 millones”, dijo Valverde, aludiendo al primer escándalo que afectó a esta obra durante la gestión de su también ahora preso ex presidente, Santo Ramírez, el 2009.
La planta, inconclusa todavía pese a su inauguración, deberá esperar dos meses antes de que pueda estar en condiciones de procesar los energéticos, explicó Villegas.

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