VIENTRE EN ALQUILER

Publicado en Reportaje

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Publicado en fecha junio 14, 2013

En Bolivia no hay legislación, pero se practica el procedimiento. En la mayoría de los casos, jóvenes pobres alquilan sus vientres. Parejas bolivianas también viajan a Estados Unidos para alquilar una madre sustituta con contratos respaldados.

Por: Karin Urenda Baumert

“No es la mejor manera de conseguir dinero, pero de desesperación tuve que hacerlo’’, recuerda Paula al contar como en el 2006 decidió poner en alquiler su vientre para aliviar un poco su precaria situación económica y afrontar la vida junto a sus cuatro hijos.
“Es muy doloroso el momento de entregar al bebé porque una se encariña con la criatura mientras crece en la barriga, pero por motivos de ética y del compromiso, tuve que hacerlo”, sigue Paula sin poder contener el llanto.
A sus 34 años Paula, una mujer nacida en Santa Cruz, cuenta su historia de desesperación y pobreza. Hace énfasis en su inestable situación económica y cómo sus hijos usaban bolsas de plástico o toallitas femeninas como pañales porque no le alcanzaba el dinero para los pañales.

LAS DOS CARAS
Las historias de vientre en alquiler tiene dos caras, una es la de las mujeres que a cambio de una elevada suma de dinero ofrecen cargar con el embarazo de un hijo que no es suyo. La otra cara es la de un hombre, mujer o pareja que ven la única posibilidad para ser padres, madres o padres. Para otros, una bofetada a la ética, a la naturaleza y la religión.
En Bolivia se calcula que una de cada seis personas tiene problemas de fertilidad. Si bien el vientre de alquiler o madre sustituta no está legislado, en el país hace varios años las consultas para alquilar vientres se elevaron en un 100 por ciento.
El caso de Paula y de otras jóvenes se repiten en Bolivia en silencio. Aunque los avisos de: “Alquilo vientre soy joven, sana… cobro 10 mil dólares… “ se popularizan por la Internet.
En Bolivia no hay datos precisos del nacimiento de bebés por embarazos delegados, pero se sabe que varios laboratorios trabajan en la reproducción asistida y no dan información por que en el país el alquiler de vientres no está legislado.

¿ALQUILAR UN VIENTRE?
Es una forma programada de ser padres. Es un procedimiento que se puede realizar de muchas maneras, explica la Asociación Médica Americana. En el alquiler de vientre ‘’tradicional’’, la mujer portadora está embarazada con su propio hijo, pero fue concebido para dárselo a otros. Este bebé puede haber sido concebido por una pareja a través de la inseminación artificial con esperma obtenido de un banco.
Un vientre ajeno, es la única posibilidad de traer al mundo a un hijo biológico para muchas parejas que no pueden tener hijos en forma natural por malformaciones en el útero, cáncer, mala praxis, entre otras complicaciones.
Encontrar la persona adecuada, no es fácil. A pesar de la cantidad de anuncios que hay en la Internet de mujeres ofreciendo ponerle el cuerpo a la experiencia de traer un niño al mundo y entregarlo después de dar a luz a cambio de una suma de dinero.
No sólo las mujeres optan por este método relativamente “moderno y tecnológico’’, también participan hombres que tienen otra condición sexual o simplemente porque desean criar solos a sus hijos.

LOS ACUERDOS JURÍDICOS
En la parte judicial, el abogado Marcelo Leigue explica que al ser un proceso que involucra a distintas partes, se debe contar con un plan de protección legal, recursos suficientes para pagar el proceso, más una indemnización a la madre por subrogación y apoyo psicológico, para así enfrentar los retos emocionales y el desgaste que sufre la pareja con el estrés financiero.
Si se tomó la decisión de acudir a un alquiler de vientre para ser padres -por ejemplo en los Estados Unidos- se llegará a un arreglo previo para aceptar las consecuencias emocionales y financieras de una subrogación. En ese caso es necesario entender las leyes estatales, en dónde se dará a luz y en dónde viva la madre de alquiler y también cómo adecuar el tratamiento a estas.
Tanto los padres que solicitan este proceso, como las mujeres que alquilan su vientre son sometidos, por las distintas agencias que los interconectan, a exámenes emocionales y psicológicos para que estén conscientes, durante todo el embarazo, de los cambios que habrá en su cuerpo y que, al final, el bebé estará con sus padres genéticos.
Hecha la concepción, el vínculo con la madre gestacional es muy fuerte. Ella carga en su cuerpo al bebé por nueve meses y la relación que se forma con los padres genéticos puede derivar en diversos problemas psicoemocionales que se deben resolver. Es importante tener preparada la ayuda legal para el intercambio de obligaciones de paternidad.
Cuando una mujer da a luz en la mayor parte de América del Norte y América Latina se presume que la madre, al igual que su pareja, son los padres legales. ¿Cómo intercambiar los derechos y obligaciones de la paternidad con los padres genéticos?  En cualquier lugar, la respuesta la da una corte. Por eso es importante un contrato previo y el seguimiento de cerca de un abogado de confianza, explicó Leigue.

BOLIVIA SIN LEGISLACIÓN
El médico ginecólogo Elvio Rodríguez (de la Sociedad de ginecología en Bolivia)  hizo sus estudios en nuestro país y decidió especializarse en infertilidad en Estados Unidos, donde el alquiler de vientres es una técnica legal. En Bolivia, el método no está legislado, por lo que el accionar del especialista es imprescindible.
Cuando se recluta mujeres que buscan alquilar (subrogar) un vientre, se contacta con una agencia en los Estados Unidos que elige una mujer dispuesta a prestar su útero por nueve meses. Una vez que viaja al centro de fertilidad norteamericano se concreta el procedimiento, comentó el doctor.
Elegir alquilar un vientre para tener un bebé trae consigo varias inquietudes a las que Rodríguez está habituado a responder. Muchas veces el problema se presenta porque la persona o la pareja presenta dudas, en otras el conflicto es monetario porque se trata de una inversión que ronda los 60.000 hasta los 90.000 dólares.
“El código civil en Bolivia no reconoce la figura de madre sustituta”, afirma Rodríguez al explicar que en el país y otros países de América Latina, la mamá es la que da a luz, por lo que existen muchas trabas a la hora de llevar adelante esta técnica.
El médico describe que en su mayoría, a nivel mundial, los clientes son parejas heterosexuales que presentan dificultades para concebir. Entre ellos, se hallan numerosos famosos, pero también un gran porcentaje es gente común, de clase media para arriba. Si bien es un procedimiento muy costoso, no hace falta ser millonario para acceder a él.
Rodríguez precisa que del total que cuesta el procedimiento, a la mujer que alquila el vientre le quedan 20.000 dólares. Los abogados cobran 9.000 dólares por el contrato que establece, específicamente, lo que ocurrirá durante y después del embarazo, y para que una vez nacido el bebé cuente con protección jurídica.
Si existe una buena legislación y un buen contrato, no se presentan dificultades, aunque el especialista afirma que “hubo casos en los Estados Unidos en los que las madres subrogadas cambiaron de idea y trataron de pelear en la Corte, pero no tuvieron éxito.
También se dio el caso de unos padres que contrataron el tratamiento para tener gemelos, pero cambiaron de idea y solo se querían quedar con uno de los niños. Al final la madre sustituta se encontró con un bebé que ella no quería, pero decidió quedárselo y fue a la Corte que le dio la custodia de los gemelos.

MAMÁS SUSTITUTAS EN EE.UU.

En una sala de la agencia llamada, ‘‘Open Arms Consultants’’ Sarah y Diego (nombres cambiados) iban a conocer a Diana, una mujer que por teléfono les había causado una buena impresión y manejaban su perfil completo: edad, estado civil, hijos, trabajo y vicios, de acuerdo con lo que decía una ficha. Pero había que dar más pasos hacia ella. Conocer su aspecto físico, desentrañar sus hábitos, hurgar más allá de lo que la vista pudiera mostrar. Después de todo, era candidata a alquilarles su vientre para que pudieran tener un hijo.
Para conocer a Diana, Sarah y Diego viajaron a Florida, Estados Unidos. Estaban convencidos de que no había otra opción para ser padres. Sarah nació sin útero, donde se desarrolla el óvulo fecundado y la única posibilidad de tener un hijo biológico de ambos, era recurrir a un vientre de alquiler en el extranjero. Hacerlo en Bolivia, no era imposible, pero era complicado.
Rastrearon en 52 agencias, 29 clínicas de fertilidad y 25 estudios jurídicos de ese país. Al menos cinco agencias confirmaron haber atendido a una o más parejas bolivianas, entre muchas latinoamericanas en el último tiempo. De hecho, la mayoría de las agencias tienen a alguien que habla español por el requerimiento de países sudamericanos.
La mayoría ha elegido la subrogación gestacional (óvulos y espermatozoides son de la pareja, la madre sustituta sólo aporta su útero).  “Las parejas bolivianas, prefieren estar relacionadas genéticamente con su hijo”, cuenta la pareja, debido a su experiencia.
¿Quiénes viajan buscando esta alternativa? Profesionales que están en pareja, mujeres que acarrean problemas de infertilidad y que cuentan con recursos para acceder a una madre sustituta.
En Estados Unidos, de hecho, no se utiliza el término “vientre en alquiler” por su connotación comercial, en cambio, al concepto de madre sustituta le entregan el sentido de generosidad que hay detrás.
Es así como comienza el viaje. El proceso es tan largo y complejo que es conocido como “the journey” (el viaje). Tal como lo hicieron Sarah y Diego.
Una agencia especializada acorta ese viaje o, al menos, lo hace más ejecutivo. ¿Por qué? Porque coordina el proceso entre todas las partes: interesados, madres sustitutas, abogados y centros que hacen el proceso de fertilización asistida. También entrega un informe sobre las tarifas.
Las agencias hacen el trabajo previo de selección de las madres sustitutas, lo que ahorra trabajo de los interesados. Buscan mujeres con perfiles más bien familiares, que hayan sido madres y no quieran más hijos, que tengan un entorno que las acompañe en el embarazo y una situación económica estable. Descartan a mujeres que fumen o tengan problemas de alcohol. Ni hablar de drogas o asuntos pendientes con la justicia. Todas pasan por un proceso de evaluación psicológica.
Los padres también pasan por un proceso de evaluación. Además de entregar datos protocolares, edad o tiempo de casados, se los pone ante situaciones como, qué harían en caso de que su hijo tenga defectos genéticos o si resulta un embarazo múltiple, o si le contarán a su hijo, cuando crezca, como nació.
Pasada esa etapa, viene la elección de la mujer. Primero, los padres examinan perfiles para luego acceder al primer contacto telefónico con la mujer. Luego viene el primer viaje. El primero es para conocer a la posible madre sustituta y, en paralelo, adelantar las citas con los doctores de los centros de fertilidad que llevarán a cabo el tratamiento. A la futura madre y a quien arrienda su vientre se les pide una serie de exámenes preventivos.
La redacción del contrato también es fundamental para la tranquilidad de las parejas extranjeras. Las parejas en general o personas individuales, prefieren subrogación gestacional, en este procedimiento a la madre sustituta se le implanta un embrión formado por espermios y óvulos de la pareja, para “estar relacionados genéticamente” con su hijo. Además, de esta manera disminuye el temor de que la madre sustituta se arrepienta de cumplir el contrato y quiera permanecer con el hijo.

CASOS DE LOS FAMOSOS:

Caso Nicole Kidman y Keith Urba
La actriz Nicole Kidman y el cantante Keith Urban, fueron uno de ellos, dieron la bienvenida a su nueva hija, llamada Faith Margaret. La bebé estuvo 9 meses en el vientre de una mujer que recibió un pago por su ‘’servicio’’. Se trata de un vientre en alquiler, un acuerdo que aún genera polémicas.

Caso Ricky Martin
El caso de Ricky Martin, quien contrató una madre sustituta, que al parecer no aportó su propio espermatozoide. Recibió a sus mellizos en el año 2008. Otro camino, explica la Asociación Médica Americana, es el alquiler llamado, ‘’gestacional’’, en el que se le implanta a la madre portadora un embrión de la pareja que la contrata, mediante la fertilización en laboratorio.
Este, es un proceso que cuesta hasta 90.000 dólares. Ricky Martin dijo, que no conocía la identidad de la mujer que dio a luz a sus mellizos. Pero muchas veces, las parejas que por alguna razón no pueden o no quieren concebir, eligen esta vía para justamente conocer a la portadora, seguir su cuidado prenatal y estar presentes en el parto.

Caso Miguel José
Tal fue el caso del cantante español Miguel José, el cual eligió este método para concebir. ‘’Soy papá de dos niños preciosos: Diego y Tadeo, afirmó Miguel. Aunque no ha revelado los detalles del procedimiento, se cree que el cantante donó su espermatozoide para una fertilización in vitro.

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