“VARITAS” BAJO LA LUPA MÉDICA

Publicado en Reportaje

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Publicado en fecha octubre 18, 2013

Estudios médicos detectan que la salud de los policías encargados del control de tráfico vehicular está deteriorada. Cambios en el uniforme y en el menú apuntan a aliviar la situación.

Por: Carlos A. Tellería Pomar
Nuevo Periodismo Editores

Seis o siete horas de trabajo continuo de pie y a la intemperie pasan la factura a la salud de los agentes de parada, popularmente conocidos como “varitas”. Las várices, la radiación solar, el aire contaminado y el insoportable ruido levantan una señal de alerta para este personal de Tránsito.
El diagnóstico realizado con ayuda de la Caja Nacional de Salud (CNS) no es bueno, pero ya están en marcha algunas medidas orientadas a paliar la situación, sobre todo de los policías que trabajan en el área troncal de la ciudad de La Paz. Las acciones están acompañadas de cursos de capacitación para que sean los propios uniformados quienes tomen conciencia de su bienestar.
Los resultados de los estudios médicos llevaron al comandante del Batallón de Tránsito de La Paz, Tcnl. Ramiro Pastor Venegas Muñoz, a tomar decisiones que incluyen cambios en el uniforme y ajustes en el menú: carne menos dañina y vegetales, y al menos, de inicio, un vaso de leche a la semana. Los ajustes dibujaron caras largas entre los uniformados habituados a otro tipo de dieta que privilegia la cantidad y no la calidad, según el jefe policial.
Venegas, que está en ese cargo desde febrero de 2013, tiene bajo su responsabilidad el tráfico vehicular en la zona troncal de la sede de Gobierno. Organiza el movimiento de 306 efectivos que tienen entre 27 y 50 años de edad. El 20 por ciento de ese personal es femenino.
Comentó que las jefaturas responsables de Tránsito en la zona sur de La Paz y en la ciudad de El Alto también toman medidas para preservar la salud de su personal.

VÁRICES
Una encuesta interna reveló que el 52 por ciento del efectivo del Batallón de Tránsito de La Paz padece de várices que se forman a raíz del funcionamiento deficiente de las válvulas de las venas de las piernas, y la sangre tiene dificultades para regresar al corazón. Por ese motivo se inflaman las venas y es frecuente observar pequeños bultos bajo la piel en las extremidades inferiores.
Los síntomas que se deben tomar en cuenta son: pesadez en las piernas, hinchazón, calambres, picazón y dolor. El cuadro puede complicarse hasta llegar, incluso, a la formación de coágulos que impiden la circulación sanguínea. El sedentarismo y el sobrepeso son dos de las causas frecuentes en la formación de várices.
Los policías de Tránsito deben estar de pie un promedio de seis o siete horas en el control de tráfico vehicular, explicó Venegas, razón por la que la aparición del problema es cuestión de tiempo. En los últimos meses, una decena de uniformados pasó por el quirófano para que los médicos eliminen sus várices. Agregó que esos 10 uniformados ya no podían permanecer de pie durante su servicio.
Otra medida complementaria fue ejecutada cuando se dispuso la aplicación de un reglamento para el cambio de uniforme de combate por otro de distintas características. Por ejemplo, para disminuir los riesgos de las várices se eliminó el uso de ligas que iban a la altura de las piernas e impedían una buena circulación sanguínea.

A FLOR DE PIEL
Otro de los problemas detectados está relacionado con los efectos de los rayos solares en la piel. Según Venegas, ésa fue la razón fundamental que dio paso al uso de sombreros de ala ancha, en lugar de los tradicionales gorros con visera, y guantes. A partir de mayo pasado, los sombreros protegen el rostro, la nariz, los pómulos y también las orejas de los policías.
Las autoridades policiales advierten que la quemadura solar provoca un enrojecimiento que desaparece luego de tres a cinco días, pero también se presentan lesiones graves con  fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas, etc. Cuando la situación es más severa, se dan casos de envejecimiento prematuro de la piel y cáncer de piel.
Venegas comentó que son frecuentes los casos de eczemas y quemaduras de primer grado entre los agentes de parada. Estima que hasta el 80 por ciento de su personal tendría problemas en la piel.

OJO CON LOS OÍDOS
Otro de los problemas detectados es el ocasionado por la contaminación acústica causada por el ruido citadino, las bocinas de los vehículos, el ruido ambiente, incluso el chillido de los silbatos que los propios policías utilizan para ordenar el tráfico vehicular.
En estudios realizados en coordinación con la Alcaldía de La Paz se verificó que los decibeles a los que se exponen los vecinos de esta ciudad son altos, sobre todo para los varitas que deben permanecer varias horas en los lugares de alta concentración vehicular, pero también en calles y avenidas por donde son frecuentes las movilizaciones sociales en las que se hace detonar ruidosos petardos.
Con el objetivo de paliar los efectos de la contaminación acústica, las autoridades de Tránsito tienen la intención de comprar tapones para los oídos.
La Organización Mundial de la  Salud (OMS) fija en 65 decibeles el límite aceptable de sonido que puede ser soportado por un ser humano. Según el portal noticioso eabolivia.com, en la Dirección de Calidad Ambiental de la Alcaldía paceña se estima que en una discoteca el nivel de decibeles puede llegar a 100.
El Servicio Departamental de Salud (Sedes) de La Paz hace una diferenciación entre sonido y ruido. El primero es la vibración del aire que se propaga en forma de ondas a través del espacio; en cambio, ruido es cualquier sonido molesto, indeseable e irritante, señala un tríptico con información sobre la contaminación acústica, difundido en 2010.
El Sedes advierte que la exposición a la contaminación acústica puede ser responsable de cansancio crónico, insomnio, cambio de conducta, agresividad, ansiedad, depresión, náuseas e hipertensión arterial, incluso con riesgo de infarto de miocardio.

UN VASITO DE LECHE
La contaminación ocasionada por los gases que emanan de los vehículos es otro de los factores que afecta la salud de los agentes.
Venegas hizo notar que el parque automotor en el país no cuenta con los filtros que reducen los efectos negativos de ese tipo de gases contaminantes.
 Los profesionales médicos aconsejaron el consumo de leche para paliar los efectos de la intoxicación. Para ello se hicieron algunos cambios en el menú del comedor del batallón. Ahora, a los policías se les ofrece un vaso de leche a la semana.
Lo normal es que una persona tome dos o tres vasos de leche al día, reconoce el jefe policial, pero aclaró se deben hacer ajustes presupuestarios para mejorar la alimentación. Pero algunos uniformados, según Venegas, dicen que la leche les hace daño.
De acuerdo con datos difundidos en 2011 por instituciones relacionadas con la preservación de la naturaleza, como la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema) –que cita un estudio de la organización Swisscontact– el 70 por ciento de la contaminación del aire en Bolivia es causado por la emisión de gases de escape de los vehículos y el restante 30 por ciento es provocado por las industrias.
El parque automotor boliviano incrementó el número de vehículos en un 100 por ciento en los últimos años: de 601.790, en 2006; a más de 1,2 millones, en 2012, según la Fundación Jubileo y el diario cruceño El Deber.
Lidema publicó en 2011 el documento “Crónica ambiental”, en el que se afirma que en las zonas de alto tráfico hay contaminación masiva por la emisión de gases que causan, en mayor o menor grado, “cuadros de rinitis y síndrome asfíctico (asfixia aguda), enfermedades pulmonares obstructivas, edema pulmonar no cardiogénico por inhalación de gases insolubles, síndrome de disfunción reactiva de la vía aérea superior, hipersensibilidad e hiper-reactividad bronquial (por constricción ante elementos tóxicos)”.

MENÚ MÁS SALUDABLE
La recomendación médica también apunta a cambiar el menú que se sirve en el comedor del Batallón de Tránsito, donde un enorme letrero dice: “Mejor salud, mejor servicio”.
“Comer verduras –dijo Venegas– favorece de gran manera, pero la idiosincrasia de nuestra gente es tener cantidad y no calidad, y uno se ve entre la espada y la pared. Tenemos que ver de qué manera podemos solucionar los problemas de la salud”.
Según el Comandante del Batallón, en anteriores gestiones se consumía más fideos y carne de cerdo. Los médicos aconsejaron desechar esa práctica, porque el consumo de grasas hace que, con la mala circulación sanguínea, haya más riesgo de padecer de várices.
“Hemos tratado de convencer al personal –comentó el jefe policial– para no comer esas carnes y consumir pollo, por ejemplo, que tiene menos grasa, pero estamos todavía en eso en el caso del menú”.
Reiteró que los cambios en la alimentación obligan a hacer ajustes presupuestarios, de modo que los movimientos internos no causen problemas con los policías que podrían decir que se les ha dado dos vasos de leche, pero no cena.
El jefe policial confía en que la capacitación lleve a los policías a trasladar el hábito de consumo de leche en sus hogares.

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